El Compromiso de Caspe (1412) fue una reunión de nuevo notables, representantes de los estados de Aragón, Valencia y Cataluña (tres por país), que tenían por objetivo decidir quién sucedería el último rey del casal de Barcelona Martí el Humano (muerto el 1410). Los tres estados se habían comprometido previamente a respetar, fuera qué fuera, la decisión de los nuevo notables. Fue escogido el castellano Ferran de Trastàmara dicho "el de Antequera", en detrimento del otro candidato Jaume II de Urgell.[1] Fue fruto de un interregno de dos años muy violentos, con invasiones castellanas, influencias del Papa Luna y un conjunto de circunstancias que acabaron determinando la elección de Ferran antes y todo que tuviera lugar el Compromiso.[2]
El Compromiso fue el punto y final de un confuso conflicto que vendía de tiempo atrás, y para entenderlo se tiene que comprender también su interrelación con un conflicto internacional de grandes dimensiones: el Cisma de Occidente. Hay que destacar que Martí el Humano siempre fue, como su hermano Joan el Cazador, partidario del Papa Benet XIII de Aviñón.
Martí el Humano se casó en el año 1373 con Maria de Luna, parenta del antipapa cismàtic Benet XIII, y de este matrimonio nació Martí, dicho el Joven para diferenciarlo de su padre.[3] El 1396 Martí el Humano sucedió al trono su hermano Joan el Cazador. A sus 40 años ya tenía una dilatada experiencia política puesto que tanto en tiempo de su padre Pere el Ceremonioso como de su hermano había desarrollado varias responsabilidades políticas así como misiones militares. Ambos parientes le dejaban un patrimonio familiar más que endeudado por las guerras de la uno y la lujuria del otro.
Paralelamente el Aragón y Valencia vivían inmersos en un complejo choque de redes de facciones nobiliàries, las Bandositats. Las principales familias se peleaban por cuestiones de intereses sobre tierras y jurisdicciones. Mientras en la Aragón los dos grandes bandos eran por un lado la familia de los Urrea, que tenían por aliados los Heredia, los Lihory y Cerdán entre otros, y por la otro banda los Luna, que contaban con las familias Alagón, Montcada y López de Luna entre otras; Las bandositats del Reino de Valencia enfrentaban sobre todo los Vilaragut contra los Centelles.
Enfermo como estaba, el 1407 nombró Lugarteniente de Aragón su cuñado Jaume II de Urgell, un cargo que tradicionalmente estaba reservado al heredero al trono pero su hijo estaba ocupado con los asuntos sicilianos y sards. Esto generó varias protestas entre muchos nobles aragoneses encabezados por el mismo Justicia de Aragón, que entonces era Juan Ximénez Cerdán, puesto que no podían tolerar que un hombre como el conde de Urgell, que había participado en las bandositats aragonesas (también por intereses económicos), tuviera ahora la máxima autoridad del reino, sólo por debajo del propio rey. También Benet XIII se oponía a este nombramiento porque en el conflicto cismàtic Jaume no era partidario de Aviñón sino de su rival de Roma . A pesar de que en un primer momento pareció que Martí el Humano cediera a estas protestas destituyendo Jaume, en el año siguiente lo nombró Gobernador General de todos los reinos, haciéndolo depositario de su máxima confianza, el cargo era supremo y tenía casi poderes absolutos, con sólo el rey por encima. Pero Jaume de Urgell no supo estar a la altura, en vez de neutralizar las bandositats aragonesas y valencianas que era el que se habría esperado de él todavía las agravó más porque tomó parte por los Luna y por los Vilaragut respectivamente, como siempre había hecho antes de ocupar el cargo. Encima, se planyia a Martí porque la nobleza no lo respetaba (sus rivales) y le pedía que interfiriera a su favor.
Mientras tanto Cataluña y Mallorca políticamente estaban tranquilas pero vivían una crisis económica (las Islas seguían un plan de recuperación desde el 1372) puesto que tanto Barcelona como Ciutat habían sufrido muchos gastos a raíz de las guerras de Pere el Ceremonioso contra Castilla.
El 25 de julio de 1409 , pero, tuvo lugar un hecho inesperado que trastornaría la Corona de Aragón: Martí el Joven, heredero y único hijo del rey Martí el Humano, murió a los 33 años a la ciudad sarda de Cagliari debido a unas fiebres infecciosas. A pesar de que se había casado dos golpes, primero con Maria de Sicilia y después con Blanca Y de Navarra no tenía ningún descendente legítimo. En cambio dejaba dos criaturas ilegítimas fruto de la relación con su amante siciliana Tàrsia Rizzari, sólo una era chico: Frederic de Luna, de siete años.
El heredero de la Corona, a la muerte del rey, habría sido el primogénito Martí el Joven, que con 33 años ya era desde hacía tiempos un adulto. Pero y después de él? El común de la historiografía coincide a afirmar que la voluntad de la familia real era que fuera Frederic de Luna el continuador de la dinastía, pero a la Corona de Aragón, al contrario del que había pasado a menudo en Castilla y a otros muchos lugares, nunca un bastard había llegado al trono. Era un hecho que contravenía todas las costumbres: por lo tanto había que rodear el proceso de la máxima legalidad posible. Es aceptado que para poder conseguirlo los dos Martí querían seguir una prudente estrategia consistente al ir "legitimándolo" despacio y por partes: en un primer momento ya se lo reconoció como hijo de la familia cuando se lo legitimó para heredar los condados de Luna y de Segorbe. El 14 de abril de 1409 , con Martí el Joven todavía vive y donde nada hacía prever su muerte, lo fue para heredar el reino de Sicilia, a partir de aquí toda la Corona pudo comprobar qué era la intención real puesto que tradicionalmente antes de que el primogénito heredara todos los reinos de la Corona de Aragón el rey reinando y pare suyo lo hacía rey de Sicilia porque adquiriera una experiencia formativa previa. Pero los dos reyes, padre e hijo, acabaron muriendo antes de que culminara este proceso legitimador: Martí el Humano traspasó repentinamente el 31 de mayo del 1410, justo un día antes del día estipulado para hacer de Frederic de Luna el heredero legal de la Corona de Aragón (la 1 de junio).
La voluntad del rey Martí ha quedado testimoniada en una carta que envió a Pere Torrelles datada el 20 de febrero de 1410 [4] donde explicitaba esta voluntad por Frederic.
La estrategia, además, contaba con la aprobación de altísimas personalidades: en primer lugar el mismo Papa Benet XIII, que quería evitar a toda cuesta un conflicto dinástico, y a quien se le ofreció la educación del joven príncipe porque pudiera subirlo en la fidelidad a la Iglesia de Aviñón, es decir, en él. Otros partidarios de Frederic eran el obispo de Huesca Domènec Ramo, Francesc de Aranda, Gil Ruiz de Lihori... , a pesar de que estos abandonaron esta posición cuando vieron que no podía prosperar tomando partido por la del duque de Anjou.
El aragonés Pedro, de la familia Martínez de Luna, con el nombre pontificio de Benet XIII lideraba la escisión avinyonesa de la Iglesia católica. Pero los aliados que la seguían cada vez menguaban más y ya se limitaban sólo en Castilla y la Corona de Aragón. Si en esta última estallaba un conflicto sucesorio el más provable era que perdiera su obediencia puesto que los candidatos favoritos entre las oligarquies de la Corona eran por un banda el conde Jaume de Urgell, partidario del Papa de Roma, y por el otro el duque Lluís III de Anjou, partidario del Papa cismàtic instalado en Pisa. Por lo tanto en un inicio Benet XIII estaba de acuerdo con el monarca y quería legitimar el pequeño Frederic para tener la custodia y educarlo a su gusto. Pero la muerte repentina de Martí impidió que la 1 de junio Frederic fuera legitimado, tal y como estaba previsto. Los acontecimientos posteriores lo hicieron abandonar el niño a su suerte y a optar por Ferran de Antequera, el regent de Castilla, puesto que si le negaba el apoyo perdería la obediencia de aquel reino.[5]
Benet vivió de primera mano los últimos acontecimientos de la familia real porque entre el mayo y el junio del 1410 residió al palacete que el prohombre barcelonés Ramon Desplà poseía en las afueras de la ciudad.
El patriarca, viejo y enfermo, se quedó sin su único primogénito y con un nieto todavía a medio legitimar; es decir, sin heredero oficial claro.
Inmediatamente las oligarquies empezaron a presionarlo porque se casara de nuevo y tuviera otro hijo, la opción más políticamente correcta de la época. Secundaron la propuesta Benet XIII, que acababa de llegar a Barcelona, el mítico y carismático Vicent Ferrer, incondicional de Benet, y su cuñado Jaume, conde de Urgell. Finalmente el septiembre de 1409 el viejo Martí, de 53 años, se volvió a casar con una joven de 21, Margarita de Prades, con el objetivo de tener hijos. Pero sea real o no la impotencia que se le atribuyó entonces, o sea porque no quiso, no salió nada de este apresurado matrimonio.
De hecho aquel invierno el rey envió mensajes en las principales ciudades de los reinos convocante en Barcelona la reunión de una junta de expertos en derecho porque debatieran las diferentes opciones de la sucesión, pero ninguno ni uno de los llamados acudió. No está claro lo porque de este unánime absentismo, se ha especulado que la causa pudiera ser que el rey quisiera reunir los mejores juristas para exponerlos qué era su voluntad y encargarlos que la hicieran viable legalmente, y cómo que en aquellas alturas, 10 meses después de la muerte del heredero oficial, todo el mundo ya había tomado partido entre Lluís y Jaume no quisieron darle esta oportunidad a Martí para hacer prosperar la candidatura del nieto Frederic.
Mientras tanto Jaume de Urgell era incapaz de acabar con las bandositats aragonesas y valencianas, es más, estas aumentaban ante el que parecía ser un vacío de poder, un rey viejo y un Gobernador General que muchos no reconocían. El rey, cansado de su actitud victimista porque el conde le exigía constantemente que interviniera en el rechazo que le mostraba la nobleza aragonesa, cuando lo había nombrado Gobernador General precisamente porque él ya era demasiado viejo para ocuparse de estos asuntos y cuando el mismo conde era responsable de la situación al haber participado de las bandositats, Martí lo obligó a aceptar las acusaciones que le hacía el Justicia de Aragón: fue imputado por los cargos pendientes, consecuencia de su participación de las bandositats, a pesar de que no perdió el cargo. De hecho, Jaume de Urgell estaba bastante seguro que, sin hijos reales, él sería el sucesor al trono, puesto que el cargo de Gobernador General iba ligado a la primogenitura y de los posibles pretendientes era el que tenía más imagen pública junto a las instituciones reales.
El 29 de mayo Martí el Humano enferma repentinamente por causas desconocidas cuando se encontraba al monasterio de Santa Maria de Valldonzella, muy aprop de su residencia de Bellesguard . El día siguiente día 30 era claro que el rey agonizaba sus últimas horas, casi ni podía hablar. El traspaso se produjo la mañana del 31, en la cámara del monasterio dicha de la Abadesa, al poco de pedir a su médico Francesc de Granollacs y a Antoni de Torrelles y Marc, los hijos del cual eran los tutores del niño Frederic, que cuidaran su nieto.
A las once de la noche del 30, una hora intempestiva y más por un hombre agonizando, se presentó al monasterio una comisión que decía que vendía de parte de las Cortes de Cataluña, reunidas en Barcelona desde hacía unos meses, traía la voz cantando un poderoso consejero de Barcelona: Ferrer de Gualbes, quien pide al rey dos cosas: primero que haya paz entre todos y "... la segunda que, por todos sus poderes e fuerzas, hagan por tal forma e manera que la sucesión de vuestros reinos e tierras, aprendido opte vuestro [=vuestra muerte], pervinga a aquel que por justicia deberá de prevenir" a lo cual Martí, enfermo, respondió sólo: "Hoc!" [= Sí!]. Inmediatamente la comisión se retiró un golpe obtenida la respuesta deseada. había tomado acto el protonotari del rey Ramon Sescomes.
Pero parece que el documento que se hacéis de este episodio era deficiente porque no se habían efectuado las firmas de los testigos del acto, de forma que el día siguiente día 31 de mayo a las nueve de la mañana una segunda comisión, presidida de nuevo por Ferrer de Gualbes, se volvió a presentar en la cámara de la Abadesa para repetir la audiencia casi exactamente como había ido el día anterior. De Gualbes hizo exactamente el mismo parlamento y esperó la respuesta. En esta ocasión, pero, no se sabe por qué lo protonotari tuvo que repetir la cuestión que le estaban presentando al rey pero en forma de pregunta explícita: "Señor, place-os que la sucesión de los dedos vuestros reinos e tierras, aprendido obte vuestro, pervinga a aquel que, por justicia, deberá de prevenir, e que'n sia hecha carta pública?", a lo cual el rey habría vuelto a responder "Hoc!".[6]
Una serie de irregularidades alrededor de las comisiones de Ferrer de Gualbes han puesto en entredicho, al ojo de los historiadores, que fueran delegaciones parlamentarias verdaderamente:
Al acta que se hizo de la segunda visita, la mañana del día 31, hubo cambios importantes respecto de la primera:
Martí Y el Humano murió el 31 de mayo de 1410 sin haber nombrado sucesor. Los pretendientes que optaban a la corona eran:
A la muerte del rey estos dos eran los principales contendientes entre los cuales se debatía el trono con posibilidades reales de llegar, gracias al espaldarazo de los diferentes poderes fácticos de los reinos. Pero también tenía que otros:
* presentes como testigos a la primera visita la noche del 30 de mayo
** presentes como testigos también a la visita de la mañana del 31
Urgellistes[8]
Antiurgellistes[9]
De primero angevins, más tarde trastamaristes.
Los servidores de Benet XIII[10]
El agente de Ferran de Trastàmara[11]
Desconocida
El rey murió repentinamente y de manera inesperada, por lo tanto la Corona se había quedado sin monarca y sin un heredero escogido oficialmente.[12] En una situación normal el Gobernador General de los reinos era el responsable de ponerse al frente de los reinos y dirigir la crisis, pero Jaume de Urgell no lo hizo, a pesar de que este cargo era propio del heredero al trono y le daba ventaja para tomar oficialmente el poder. Pero la visita nocturna de Ferrer de Gualbes había cambiado las cosas: muy pronto corrieron los rumores que un grupo de diputados de las Cortes catalanas habían visitado Martí poco antes de su muerte, que este no los había informado de quién tenía que ser el sucesor al trono, y que además había pedido que se eligiera un de manera justa: esta lectura divulgada de los hechos era evidentemente interesada, pero no dejaba de ser cierta. Y el que sí era un hecho es que no dejaba constancia que Jaume tenía que ser su sucesor. Hasta muchos meses después nadie sabría que toda la intervención de Martí había consistido en un simple sí como respuesta de una pregunta vaga. Sólo unas veinte personas habían presenciado la escena, la mayoría antiurgellistes. Mientras tanto las actas de Sescomes no fueron divulgadas. Jaume de Urgell no actuó como Gobernador General sino que dejó cada reino a la autoridad de su gobernador respectivo. Si bien los de Valencia y de Mallorca (Arnau Guillem de Bellera y Roger de Montcada y de Lloria, respectivamente) le eran favorables, no lo eran los de Aragón y Cataluña (Gil Ruiz de Lihori y Guerau Alemany de Cervelló).
Cataluña era el único de los estados de la Corona que en aquel momento tenía un Parlamento reunido. Aragón y Valencia vivían en medio de las bandositats nobiliàries que impedían una reunión pacífica. Cómo que Cataluña había sido tradicionalmente el epicentro de la familia y las instituciones reales, todos los pretendientes a ocupar el trono empezaron a enviar los embajadores en Barcelona; a finales de octubre del 1410 ya se habían presentado todas las candidaturas. Presidía las sesiones en nombre del poder real el gobernador del principado Guerau Alemany de Cervelló. El Parlamento deliberó que había que reunir un Parlamento General en Monzón o a Fraga para que se pudiera decidir consensuadament el futuro de la Corona. Pero en ausencia de un poder real las bandositats estaban aumentando en Valencia y Aragón y poniendo en peligro los caminos, cosa que impedía la reunión de este Parlamento general.
A finales de junio Ferran de Trastàmara conoció la muerte de su tío. Decidiéndose a sucederlo mandó una carta en el Parlamento de Cataluña al respeto, y a finales de septiembre ya hacía un discurso a Antequera en que reclamaba su herencia inmediatamente.
El mes de noviembre, sin que cabe otro candidato amenazara de imponerse por la fuerza, instaló los ejércitos de toda Castilla en las fronteras de Aragón y Valencia. Paralelamente entonces Jaume de Urgell intentaba entrar a Zaragoza con la posible finalidad de usar su cargo de gobernador general, pero Garcia Fernández de Heredia se negó a abrirle las puertas (como arzobispo le correspondía también la seguridad militar de la ciudad en calidad de capitán de la plaza, cargo que sin embargo estaba subordinado a la autoridad del gobernador general de los reinos de Jaume). Jaume se retiró a sus dominios (Balaguer).
El diciembre de 1410 el aragonés Pedro de Luna (Benet XIII) mantuvo una reunión en Zaragoza con las autoridades de este reino: Garcia Fernández de Heredia (arzobispo de Zaragoza), Juan Ximénez Cerdán (Justicia de Aragón), Gil Ruiz de Lihori (gobernador de Aragón) y el agente de Ferran de Trastàmara Berenguer de Bardaixí.
El enero de 1411 , ocho meses después de la muerte del rey, una embajada enviada por el Parlamento de Cataluña pudieran convencer a las autoridades aragonesas que tenían que convocar un Parlamento por su reino. El gobernador Lihori y el justicia Cerdán lo convocan por el 8 de febrero en Calatayud (a pocos kilómetros de la frontera castellana donde había parte del ejército de Ferran de Trastàmara). Los notables aragoneses fueron llegando hasta finales de mes. Incluso Anton de Luna y el arzobispo Heredia, que batallaban violentamente al campo porque se disputaban la tutela de Frederic, acudieron con sus respectivos seguidores. Desconocemos el desarrollo concreto de este parlamento porque sus actas están perdidas, pero se sabe que había observadores catalanes y valencianos. La conclusión del Parlamento de Calatayud fue que era necesario reunir un Parlamento general de todos los reinos de la Corona. Por lo cual escogieron una comisión de nuevo miembros (dos por brazo -al reino de Aragón había cuatro brazos porque el alta nobleza y la baja nobleza iban por separado- y un "presidente"), la mayoría reconegudament antiurgellistes, entre los cuales había Garcia Fernández de Heredia arzobispo de Zaragoza y Berenguer de Bardaixí (el agente de Ferran): que encabezaba la comisión pasando por ante los miembros eclesiásticos, un hecho nada habitual. Tampoco lo era que hubiera un miembro que sobresaliera por encima de los miembros de los brazos. El más normal habría sido que uno de los miembros eclesiásticos moderara las deliberaciones. Esta comisión aragonesa tenía el objetivo de reunirse con la embajada catalana y con los valencianos presentes a Calatayud en una junta que decidiría el lugar, la presidencia y la protección de un futuro Parlamento General; pero no hubo quórum. Cuando menos, acordaron de cerrar el parlamento aragonés y volverse a reunir en Zaragoza donde continuarían las negociaciones lejos de la frontera Castellana y, de hecho, el lugar normal para desarrollar unas conversas tanto importantes (para ser la capital). El 31 de mayo de 1411 (ya hacía un año de la muerte del rey Martí) Gil Ruiz de Lihori clausuró la asamblea de Calatayud. Aquel mismo día el arzobispo Heredia marchó el primero hacia Zaragoza para poder recibir los miembros de la junta como anfitrión de la ciudad.
Se sabe que el antiurgellista (entonces angeví) Garcia Fernández de Heredia había quedado el día siguiente 1 de junio para entrevistarse con su enemigo, Anton de Luna, el principal valedor del urgellisme en la Aragón, a Almunia de Doña Godina, a medio camino entre Calatayud y Zaragoza. Allí fue asesinado en extrañas y nunca aclaradas circunstancias. Anton de Luna fue inmediatamente acusado del magnicidio. Era un gesto gravísimo y estratégicamente inútil, puesto que no comportó ningún tipo de ventaja a los urgellistes más bien el contrario: fueron señalados por todo el mundo. Esto trae los historiadores a dudar de esta versión y, sin descartarla, tener otros en cuenta como por ejemplo que hubieran sido personajes de la segunda fila del ámbito regional; o incluso valederos de Ferran de Trastàmara. De todos modos era conocida la personalidad dictatorial del arzobispo, que también era Capitán General de Aragón y de Zaragoza y por lo tanto el responsable militar: en Zaragoza había reprimido a menudo todo aquel que se le oponía.
A lo largo del mes de junio los antiurgellistes creyeron que los urgellistes iniciaban una cacería masiva. Por eso pidieron ayuda militar a Lluís de Anjou y su abuela el ex-reina Violando. Pero los Anjou no tenían ningún ejército, su fuerza siempre se había basado en el apoyo del reino de Francia y los antiurgellistes, no en los recursos propios. Así pues el gobernador Lihori y la familia Urrea cambiaron de facción y pidieron ayuda militar a Ferran lo de Antequera, el hombre más rico de Castilla y regent de la misma, que hacía meses que tenía sus ejércitos preparados a la frontera (y que el mayo ya habían hecho algunas incursiones en Morella). A mediados de mes entraban a Aragón 800 caballeros y un número indeterminado de peones a los cuales se unieron las huestes antiurgellistes (a partir de ahora trastamaristes). Aquí se produjo un punto de inflexión importantísimo en qué todo el bloque que hasta ahora había sido apoyando a Lluís de Calabria se pasó a la candidatura de Ferran de Antequera. Paralelamente en Valencia penetraba también el otro parto del ejército castellano, secundado por los Centelles y el resto de antiurgellistes. La ocupación aconteció muy impopular.
Benet XIII excomulgó inmediatamente Anton de Luna y los suyo cortejo, cosa que comportaba perder todas las propiedades y ser expulsado de la Corona. Esto se añadía a la multa de 250.000 florines de oro de aragó. Él y el vicario general de Zaragoza pidieron que además fueran excluidos del futuro Parlamento. Al ser excomulgado no podía ser acogido en ninguna casa ni recibir ningún tipo de ayuda bajo pena de sufrir el mismo castigo. Sus avaladores se apartaron y parte de sus pequeños vasallos también. Lógicamente aquellos que hasta ahora sólo habían simpatizado con la causa urgellista o aquellos que encara no se habían pronunciado se alinearon con las autoridades legales del reino, trastamaristes. Paralelamente la figura del arzobispo fue objeto de una campaña de enaltecimiento como hombre de paz y religión, casi un santo (hay que recordar que había sido especialmente represivo con los habitantes de Zaragoza; se decía que no llevaba una vida mucho honesta como corresponde a los hombres de la Iglesia; Anton de Luna lo había acusado de un intento de asesinarlo y de querer corromper la sucesión; y el mataix rey Martí lo había acusado directamente de proteger criminales).
A finales de julio Ferran de Trastàmara traslada su quarter a Ayllón , desde donde dirigía mejor las operaciones. Anton de Luna se reveló alegando la connivencia de las autoridades (el gobernador y el justicia de Aragón) con los invasores castellanos esperando una revuelta general. Pero el avance castellano iba seguido siempre de una limpieza general de los desafectas (Zaragoza, Huesca y Belchite fueron las ciudades más perjudicadas) y despacio quedaron arrinconados. Lihori y Cerdán se eregiren como autoridades absolutas sin discusión, incluso hicieron encarcelar el obispo de Tarazona Juan de Valtierra por colaboracionismo con Jaume de Urgell, aunque este no había sido paso excomulgado.
La comisión aragonesa encabezada por Berenguer de Bardaixí continuaba sus deliberaciones en Zaragoza (sin el arzobispo) sin ponerse de acuerdo en el lugar de reunión ni en quien lo tendría que presidir. Finalmente el 11 de agosto Cerdán y Lihori citaron los ocho comisionados al palacio episcopal de la ciudad: sólo acudieron los convocantes y tres de los convocados (Berenguer de Bardaixí, Juan Cid y Juan Fernández de Sayas) y juntos decidieron de convocar otro Parlamento aragonés a la ciudad de Alcañiz por el septiembre. Ellos mismos escribieron una convocatoria de la cual excluyeron Juan de Valtierra, Anton de Luna y sus seguidores.
La situación, por lo tanto, continuaba igual que a principios de año: la junta de aragoneses, catalanes y valencianos no había servido de nada puesto que no se quiere hacer un Parlamento general. El cambio que ha habido es que la facción urgellista está siendo perseguida en el Aragón y Valencia por los antiuregellistes y los ejércitos castellanos.
Así pues el 2 de septiembre de 1411 empieza el Parlamento de Alcañiz, bajo la protección del comanador de la ciudad Guillem Ramon Alemany de Cervelló, hermano del gobernador de Cataluña, y de Juan de Luna, hijo de Juan Martínez de Luna. Otro vez, pero, se sabe muy poco del que pasó en este parlamento. Los antiurgellistes fueron acudiendo. Cómo que los caminos eran vigilados por las huestes de estos, ninguna urgellista fue. A mediados de octubre llegaban los embajadores de Ferran, altísimas personalidades del reino de Castilla encabezadas por el abad de Valladolid Diego Gómez de Fuensalida, que se quedaron hasta finales de año. El más de junio los embajadores del Parlamento de Cataluña exhortaron en el Parlamento de Alcañiz de hacer retirar inmediatamente las tropas castellanas presentes ilegalmente a los territorios de la Corona; por eso, a pesar de que ellos las habían llamado, las autoridades aragonses los pidió que tenían que retirar las tropas. Sorprendentemente los castellanos respondieron que no, que aquellas huestes eran familiares del arzobispo que buscaban la legítima venganza. Esta falsedad fue la única respuesta que se dará a lo largo de en el año, a pesar de las insistencias catalanas. De hecho castellanos y antiurgellistes trabajaban codo en codo ocupando castillos y villas estratégicas al sur del reino mientras que el viejo Aragón era controlado por los urgellistes, estaban al límite de la guerra civil.
Buscando legitimidad y cómo que eran desterrados de Alcañiz los urgellistes aragoneses lideratos por Anton de Luna iniciaron otro Parlamento en Mequinensa paralelo. Pero cómo que contendía los excomulgados por la presunta muerte del arzobispo y cómo que no había ningún miembro que tuviera ningún cargo en las instituciones aragonesas quedó como un grupo de rebeldes a la autoridad legal. De este Parlamento tampoco conservamos las actas.
Mientras tanto Valencia (donde las ràtzies castellanas no se podían justificar como venganza de los pretensos familiares del arzobispo) desde la capital los Vilaragut siguieron el ejemplo y también convocaron un Parlamento valenciano en Vinaròs que empezaba el 25 de septiembre de 1411. La presencia del gobernador Arnau Guillem de Bellera le dio una cierta legitimidad.
Y a lo largo del otoño también los Centelles, que entonces eran a Paterna, convocaron un parlamento a la villa de Traiguera . Inversamente del que pasaba en el Aragón, aquí el parlamento antiurgellista no contendía las autoridades.
En Alcañiz el embajador catalán, Joan Desplà y el representante electo mallorquín Berenguer de Tagamanent) intentaban negociar con una comisión de cinco diputados aragoneses (Domènec Ramo, obispo de Huesca; Juan de Luna; Domènec Lanaja; Juan de Funes y Berenguer de Bardaixí). La comisión pretendía excluir de la elección del nuevo rey el reinos de Valencia, pretextant las bandositats, e incluso el reino de Mallorca a pesar de que no había. Los catalanes también pidieron repetidamente a los urgellistes reunidos en Mequinensa que fueran al Parlamento de Alcañiz, pero se negaban hasta que este no estuviera explícitamente para reunir el esperado Parlamento General de los reinos.
Por lo tanto en esta etapa han surgido cinco parlamentos: en la Aragón dos de opuestos; en Valencia dos más también opuestos (a pesar de que hubo un intento de unificarlos); y Cataluña era el único miembro de la Corona que mantenía la normalidad institucional con un solo parlamento a la ciudad de Tortosa (desde donde se podía comunicar rápidamente con el resto) donde estaban reunidos tanto los urgellistes como los antiurgellistes. Tortosa envió muchas misivas en Alcañiz pero también directamente a Ferran de Antequera exhortándolos de retirar las tropas extranjeras, pero la única respuesta del pretendiente fue que se veía con la obligación de pacificar aquellas tierras y restablecer el orden público así como permitir la venganza de los pretensos familiares del arzobispo.
De hecho, el procurador de Ferran en Tortosa, Juan González de Acevedo, el 3 de noviembre denunció dos cosas: que Jaume de Urgell estaba reuniendo un ejército para apoyar los urgellistes y que todavía fuera Gobernador General de los Reinos sin ser hijo del difunto Martí. También se quejaba de la presencia al Parlamento catalán del abad de Àger, amigo del conde. El día siguiente día 4 el procurador de Jaume, Pere Ferrer, anunció que renunciaba al cargo y que disolvía el ejército que hasta entonces había sido reuniendo a pesar de que se lamentaba de la presencia de los ejércitos castellanos a los reinos vecinos. De todos modos hasta finales de año des Tortosa se enviarán misivas a los dos pretendientes insistentemente para que no hicieran hostilidades cosa que indica que el conde Jaume continuaba armado.
El día 24 de octubre Pere Ferrer trajo al Parlamento catalán las escandalosas pruebas de un intento de soborno del urgellista aragonés Garcia López de Sessé, que había sido tentado por los embajadores de Ferran. Los Sessé eran del grupo de excomulgados por Benet XIII a raíz del asesinato del arzobispo de Zaragoza . Además en las pruebas documentales se hacía evidente la connivencia entre las autoridades aragonesas (Gil Ruiz de Lihori y Juan Ximénez Cerdán) y el pretendiente castellano.
Llegados en este punto, el embajador Joan Desplà, que seguía las directrices de Tortosa intentando dirigir el proceso sucesorio por los caminos políticos y no militares, el 11 de octubre del 1411 los pide que le envíen una copia de la famosa acta de "Las últimas voluntades del rey Martí" del 30-31 de mayo de 1410. Se encontraba que los aragoneses citaban continuamente las últimas voluntades y él no las había leído, de hecho nadie lo había hecho porque no habían salido a la luz pública. Por eso la Diputación del General de Cataluña pidió una copia del acta al ex-protonotari real Ramon Sescomes. Fue leída en Tortosa el 22 de octubre, y suscitó tales malfiances (hay que recordar que el contenido divulgado hasta entonces era que el rey Martí, por iniciativa propia, había dictado que no tenía ninguna preferencia en la sucesión y que quería que se solucionara según la justicia) que aquel mismo día el Parlamento ordenó lo entrega inmediata del original.
Y sorprendentemente Sescomes se negó a entregarlo.[13] A la sesión del 31 la Diputación informa que el ex-protonotari aduce que todavía se le debía de un sueldo: se le pagaron 200 florines por el documento y 300 más por los que le pudieran pedir en un futuro. A pesar de esto no respondió hasta después de un mes: él mismo fue a Tortosa el 1 de diciembre para decir que no entregaría el original si no estaba en un Parlamento General de los Reinos, erigiéndose como guardián del documento, a pesar de que ya no era el protonotari real.
Esta propuesta fue el último intento de los avaladores de Lluís de Calabria para remontar su candidatura. El 29 de diciembre a punto de acabar en el año 1411, llegó al Parlamento de Tortosa una gran embajada francesa (y con la presencia de sicilianos miembros de la facción angevista) encabezada por el obispo de Saint Flour. Exigían que aquellos miembros que habían usado las armas durante el interregno tenían que ser descalificados: se referían al de Antequera y al de Urgell. El 11 de enero del nuevo año 1412 ya estaban en el Parlamento de Alcañiz (el cual quiso pedir una dispensa papal para poder hablar con los franceses, puesto que estos eran partidarios del otro Papa cismàtic de Roma ) y presentaron el objetivo de la misión: propusieron como rey el futuro duque de Anjou, Lluís de Calabria, a cambio de fusionar su patrimonio (el ducado de Anjou, el de Calabria y el condado de Provenza) con el patrimonio catalanoaragonès; se desconoce si los feudos franceses se habrían liberado de la soberanía del rey francés. Pero a estas alturas del enfrentamiento la oferta no acabó prosperando puesto que los partidos ya estaban muy delimitados.
A principios de año se enfrentaron las tropas zaragozanas del gobernador Gil Ruiz de Lihori y las de los urgellistes aragoneses a la Batalla de Ejea de los Cavalleros, con victoria de estos últimos. Mientras tanto los castellanos presionaban la urgellista región de Xàtiva , en el País Valenciano.
El 2 de enero en Alcañiz, el abad de Valladolid , Diego Gómez de Fuensalida, denunció que, con la ayuda del gobernador de Mallorca (Roger de Montcada y de Lloria), el conde Jaume se había aliado con el mismo rey moro de Granada para ir contra Ferran.
El 4 el Parlamento aragonés amenaza el catalán de actuar unilateralmente en la sucesión si no envían una comisión definitiva con facultad para tomar decisiones. El día 8 llega a Alcañiz la embajada franco-siciliana (y también Francesc de Aranda). El día 13, un golpe debatida y rechazada su propuesta, parte de Tortosa la pedida comisión que, junto con los aragoneses, tenía que decidir como se elegiría el nuevo rey.
El 23 de enero el Papa Luna Benet XIII envió, desde Peñíscola, una carta a los dos parlamentos donde propuso una solución definitiva: en vez de reunir un Parlamento General, que ya se había demostrado imposible por la cantidad de gente, las peleas internas y las bandositats del territorio, proponía reunir sólo unos cuántos hombres de leyes que decidieran por todo el mundo.[14] La carta iba acompañada de una bula en que designaba procurador suyo con facultad ejecutiva el mensajero que llevaba la carta: Francesc de Aranda.
En Alcañiz la carta fue leída por la Junta de aragoneses (14) y catalanes (6) que tenía el objetivo de establecer el procedimiento para elegir el nuevo rey: Aragoneses:
Catalanes: 1 urgellista, 3 trastamaristes y 2 de filiación desconocida
Por estas fechas el Parlamento de Vinaròs también mandó una carta en Alcañiz anunciando que enviaban una comisión para unirse a las reuniones entre catalanes y aragoneses, pero fueron ignorados con el pretexto que sólo representaban una facción. Extrañamente, el Parlamento de Traiguera no quiso enviar nadie.
Esta Junta desigual acabó aceptando el consejo de Papa: que un grupo de juristas tomara la decisión y que todos los reinos aceptaran el veredicto. Redactaron veintiocho normas, estas eran las más importantes:
Se prohibió a los candidatos extranjeros que entraran a la Corona, y a los de aquí se los prohibir acercarse en Caspe. A pesar de todo las tropas castellanas no se movieron de las zonas ocupadas.
El 26 de febrero el Parlamento de Alcañiz delegó la elige de sus tres compromissaris a las cabezas trastamaristes Gil Ruiz de Lihori (el gobernador) y Juan Ximénez Cerdán (Justicia de Aragón). La lista, pero, ya estaba hecha porque el día siguiente mismo la presentaron simultáneamente en Alcañiz y en Tortosa. Sorprendentemente, no sólo figuraban los tres representantes aragoneses sino que también eligieron los tres representantes de Valencia , y los tres de Cataluña . En Tortosa la presentó el sacristán de la Sede de Zaragoza Joan de Subirats, con órdenes explícitas de no admitir ninguna modificación de los nombres que había; el cual dio a los diputados catalanes como plazo para aceptarla el 14 de marzo. alertando que si no lo hacían Aragón actuaría unilateralmente para proclamar un nuevo rey. Por eso el Parlamento de Tortosa escogió una comisión de veinticuatro diputados para analizarla y decidir. La lista en cuestión componía los següentes nombres:
Pral·lelament Jaume de Urgell había enrolado 400 mercenarios gascones. Con los seguidores catalanes había formado un ejército comandado por Ramon de Perellós que se dirigía al Reino de Valencia para unirse con sus seguidores valencianos, los cuales hasta entonces habían luchado sólo contra las invasiones castellanas. A la altura de Tortosa, pero, el Parlamento los mandó que se pararan. A pesar de que Perellós respondió que sólo obedecería a su señor Jaume y continuó avanzando, no pudo seguir porque los castellanos ya vallaban las principales zonas de paso.
El ejército urgellista valenciano estaba formado por 400 caballeros y 15.000 peones, y era comandado por el gobernador Arnau Guillem de Bellera y por los Vilaragut. Tuvo que enfrentarse solo a los castellanos y las huestes de los antiurgellistes del reino, dirigidos por Diego Gómez de Sandoval. La batalla tuvo lugar a la población de Morvedre el mismo 27 de febrero que llegaba a Tortosa la lista aragonesa impuesta. El gobernador fue muerto y los urgellistes claramente derrotados. Para evitar males mayores la ciudad de Valencia se rindió inmediatamente, a pesar de la urgellisme militante de sus habitantes; y el Parlamento de Vinaròs se disolvió apresuradamente para huir (posteriormente se reabrió en Alzira). A partir de entonces la mayor parte del Reino de Valencia ya era en manso de Ferran de Antequera y la causa urgellista más que perdida.
Durante los debates de la comisión de los veinticuatro quedó patente la división entre urgellistes y trastamaristes. Los urgellistes todavía intentaron modificar la lista aragonesa (sustituyendo Bernat de Gualbes por Bonanat de Pere o por Guillem Domenge, y Bonifaci Ferrer por Arnau de Conques), pero los trastamaristes y los servidores del Papa lo evitaron (los partidarios de Ferran eran: el obispo de Barcelona Francesc Climent el Sapera; el abad de Montserrat Marc de Vilalba; el abad de santo Cugat Dalmau de Cartellà; el ardiaca de Tarragona; el ardiaca del Penedès Felip de Malla; los tres síndicos de Barcelona: Ramon Fiveller, Bernat de Gualbes y Joan Desplà; y el síndico de Tortosa Garidell). A las actas oficiales quedó escrito que para evitar la escisión de la Corona la comisión acabó aprobando la lista que habían hecho el Justicia y el gobernador de Aragón el día 13 de marzo. No se tocó ningún nombre de los 9 compromissaris impuestos que tendrían que escoger el nuevo rey.
Inmediatamente se levantaron numerosas y crispadas protestas: muchos nobles presididos por los Cardona, los Montcada y el pretendiente Joan de Prades no podían creer que se tuviera que aceptar íntegramente las imposiciones de Alcañiz de unos personajes la filiación trastamarista de los cuales era públicamente conocida (hablaban sobre todo de Bardaixí, Ramo y Aranda ) y los echaban en cara que hacía sólo dos años estaban por la legitimación del niño Frederic de Luna. los síndicos de Girona llegaron a negarse a reconocer el rey que eligiera este Compromiso. La abuela de Lluís de Calabria, y auténtica promotora de la candidatura angevina, Violando de Bar también lo denunció añadiendo que por su condición de cartoixans, Bonifaci Ferrer y Francesc de Aranda no podían intervenir en la política. También sonó el rumor (después confirmado) que Bardaixí cobraba un soborno de 500 florines al mes por parte de Ferran.
El reino de Mallorca entero protestaba insistentemente por haber sido marginado de la Concordia. También lo hacían Mequinensa y Alzira. Incluso los trastamaristes valencianos reunidos en el Parlamento de Morella (que se había trasladado desde Traiguera) también se quejaban porque sus propios embajadores en Tortosa también habían aceptado la lista sin ni tanto sólo consultarlo antes con el plenario.
Tanto las normas que tenían que regir el Compromiso como los 9 compromissaris que tenían que representar los tres estados peninsulares habían sido impuestos por dos personajes aragoneses que ocupaban los dos máximos cargos de la autoridad de Aragón: Juan Ximénez Cerdán, el Justicia, y Gil Ruiz de Lihori, el gobernador; que además eran los líderes del antiurgellisme en aquel reino (ahora ya podemos hablar directamente de trastamarisme). Valencia y Cataluña, el una por la derrota de la urgellisme a Morvedre y el otro por las amenazas aragonesas de escindir la Corona, habían acatado estas dos imposiciones. Incluso la vigilancia del castillo de Caspe recaía a los trastamaristes (Ramon Fiveller, entre otros) A aquellas alturas sólo Ferran de Trastàmara podía salir elegido porque tenía a su favor la mayoría de los compromissaris y como mínimo uno de cada terna.
El día 29 de marzo de 1412 era el día que las normas estipulaban como inicio del Compromiso. Pero una semana antes, los tres compromissaris aragoneses, Pere de Sagarriga y Bernat de Gualbes (todos trastamaristes menos el arzobispo, que a pesar de esto era servidor del Papa) que ya estaban en Caspe decidieron empezarlo y escuchar los primeros abogados de los pretendientes sin esperar los que faltaban: Gener Rabassa, Guillamos de Vallseca y los hermanos Ferrer Vicent y Bonifaci. Todos menos el primero fueron llegando a lo largo de la semana. A pesar de esto el día 29 tampoco se pudo hacer el juramento porque Gener Rabassa no había venido, su yerno (Francesc de Perellós y de Pròxida) aduïa una repentina enfermedad de locura. No se sabe si esto era verdad o no, de hecho ya tenía la inusual edad de 74 años, pero no es menos cierto que era un urgellista y un jurista muy reconocido. Por lo tanto los compromissaris presentes acabaron votando para sustituirlo por el también jurista Pere Bertran, el cual no llegaría a Caspe hasta mucho después. El 17 de abril los ocho presentes hicieron el juramento de constitución. eran presentes también los embajadores de Ferran de Trastàmara y los de Alfons de Gandia.
Mientras tanto aquel mes de marzo el Parlamento de Alcañiz se trasladó en Zaragoza. Y también el de Traiguera se instaló en la ciudad de Valencia acabada de ocupar. A lo largo del abril los mallorquines enviaron mensajes en Caspe, Zaragoza y Tortosa exigiendo una cuarta terna por el reino de Mallorca, pero fueron ignorados.
La defiende de cada candidato las hacían sus embajadores y abogados, los cuales exponían los derechos de su señor. El procedimiento consistía en la exposición de estos, seguida de un debate de los compromissaris sólo a puerta cerrada. Acabado el debate hacían entrar los notarios (Jaume Desplà, Ramon Alcaldes y Pablo Nicolás) y los dictaban las conclusiones a que se habían llegado.
Llegados al 29 de mayo, el día estipulado como final del Compromiso, los compromissaris quisieron hacer uso de la prórroga a que tenían derecho.[15] Se ha dicho que el motivo debía de ser esperar que la agitación social que había desde el febrero apaciguara un poco. Gracias a ella también el niño Frederic de Luna (el nieto que quería legitimar Martí el Humano) pudo ser defendido por unos abogados enviados por Blanca de Navarra (la mujer de Martí el Joven).
Finalmente el 24 de junio de 1412 [16] se procedió a la votación oral, pero a puerta cerrada y sin testigos, de cada compromissari. Después de la sesión entraron los tres notarios los cuales redactaron tres actas, que fueron entregadas a un compromissari de cada terna: Pere de Sagarriga por el Principado, Bonifaci Ferrer por Valencia y Domènec Ramo por el Aragón. El primero a votar fue Vicent Ferrer para Ferran de Trastàmara a través de un extenso discurso en qué casi pedía al resto el mismo voto. No es de extrañar pues había viajado por todos los reinos predicando por el candidato castellano.
Por el reino de Aragón:
Por el principado de Cataluña:
Por el reino de Valencia:
Así pues el resultado del Compromiso de Caspe fue:[17]
Los Parlamentos de Tortosa , Valencia (antes en Traiguera-Morella: trastamaristes) y Zaragoza (antes en Alcañiz: trastamaristes) acudieron en Caspe a escuchar la sentencia que se proclamó el 28 de junio de 1412 a la iglesia mayor de Santa Maria. Después de la misa Gaudeamus te exultemus te demus gloriam Deum quia venerunt nuptia Agni santo Vicent Ferrer proclamó el veredicto en un discurso de alabanza del nuevo rey de la Corona de Aragón: Ferran de Trastàmara el de Antequera.
Ferran recibió la noticia cuando estaba en Cuenca y se puso en camino. El día 5 de agosto entraba a Zaragoza donde fue coronado a la catedral con todos los honores jurando respetar los fueros de Aragón. De hecho ya como nuevo rey abrió unas Cortes para hacer una serie de concesiones a las clases altas dirigentes, que lo habían ayudado a subir al trono y a las cuales dio las gracias públicamente. También dictó leyes para castigar los responsables de las bandositats durante los años del interregno (1410-1412): Las familias urgellistes fueron acusadas de ser las culpables de estas y tuvieran que pagar sustanciales compensaciones territoriales a las que fueron establecidas como víctimas: las antiurgellistes.
El resultado del Compromiso había sido el resultado de la guerra, y en aquellas mismas Cortes fueron reprimidas las últimas voces resistentes. El conde de Benavente se atrevió a afirmar públicamente (en una pelea verbal contra Francesc de Perellós) que Ferran no tenía ningún derecho a la corona y que se había servido de los ejército castellanos para ocupar los reinos. Fue inmediatamente arrestado ante los presentes, por la noche fue torturado y el día siguiente fue ejecutado.
Visto que Ferran ya dominaba la situación, el reino de Mallorca, que durante el interregno se había alineado siempre al bando urgellista, envió al nuevo monarca un buen subsidio de coronación aceptando el nuevo status quo.
Finalmente 28 de octubre fue el mismo Jaume de Urgell quién se dio por vencido y rindió vasallaje al nuevo rey. Ambos pactaron que a cambio de la renuncia Jaume recibiría nuevas rentas y tierras como compensación. Y el noviembre el mismo Benet XIII coronó Ferran como rey de Cerdeña y Sicilia (ignorando los derechos legales que tenía el pequeño Frederic de Luna, hijo de Martí el Joven).
A pesar de esto, no fue hasta el 4 de enero del nuevo año 1413 que convocó las Cortes de Cataluña en Barcelona para jurar las constituciones del Principado, requisito fundamental para coronarse conde de Barcelona. Después de la coronación tuvieron lugar las sesiones ordinarias de las Cortes. Fueron especialmente duras porque Ferran no estaba acostumbrado al pactisme catalán: fue el primero de los reyes castellanos a inaugurar la tensión monarquía - cortes catalanas que caracterizará toda la historia de la Cataluña moderna hasta el siglo XVIII. Acostumbrado al tipo de monarquía autoritaria castellana quería dos cosas:
Ni siquiera aquellos que durante el interregno le habían apoyado lo secundaron y el nuevo rey se encontró solo ante las Cortes. Un día de especial enfuriment se levantó y, ante la estupor de los diputados, llamó exasperado que él "había muy bien mercado este regnado, e como le había costado más de mil doblas de oro" haciendo referencia sin querer al dinero que se había gastado durante el interregno para ocupar Aragón y Valencia y para asegurarse el resultado del Compromiso.
Cómo que la situación se iba alargando y Ferran de Trastàmara sólo hacía que enfrentarse a las leyes Jaume II aprovechó para protagonizar la revuelta del conde de Urgell, a pesar de que le había jurado fidelidad. Anton de Luna, pero sobre todo su propia madre Margarida de Montferrat lo convencieron; además tenía emparaulada una alianza con Inglaterra. Alquiló de nuevo unos mercenarios gascones y el mes de mayo de 1413 atacó Lleida y Huesca . Pero sublevarse en el interior del país mientras en Barcelona había reunidos los notables de todo el principado presididos por el monarca fue un grave error. Los diputados, asustados por las noticias de una revuelta al campo y sin ninguna ganas de volver a una situación de incertidumbre política que ya había durado dos años, corrieron a hacer piña con el que, a pesar de todo, era el nuevo rey reconocido por todo el mundo. La revuelta no tuvo éxito porque poca gente más se levantó en armas. Ferran de Trastàmara lo tuvo fácil para acabar con los rebeldes: las acometidas de Lleida y Huesca fracasaron, la alianza con Inglaterra nunca se hizo efectiva y el 13 de octubre de aquel año acorralaron el conde Jaume al castillo Formós en Balaguer. El día 31 el último conde de Urgell se rindió a las huestes reales.[18] Fue juzgado por sus propios enemigos, los cuales había ido coleccionando a lo largo de una vida de bandositats diversas, que lo condenaron en prisión perpetua y a la confiscación de todos los bienes y títulos de los Urgell el 29 de noviembre. A partir de entonces Jaume pasó el resto de su vida en prisiones castellanas bajo condiciones durísimas; hasta que muchos años después el 1426 fue trasladado a Xàtiva en una reclusión más digno a instancias de Alfons IV el Magnánimo, hijo de Ferran de Trastàmara.