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Clima mediterráneo

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Zonas consideradas de clima mediterràni (en morado).
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Las zonas de clima mediterràni según la clasificación climática de Köppen.

El clima mediterráneo se un clima de transición entre el clima templado y el clima subtropical y tropical . Estas dos áreas tienen una vegetación netament diferenciada que resigue los paralelos 35° N y S de la tierra. El área templada se caracteriza para tener una de pluviositat abundante y regular durante todo en el año (más de 800 mm), con temperaturas suaves en verano y un periodo más o menos largo de heladas en invierno. Esto da una vegetación esponerosa, de carácter caducifoli, con unos estrato herbáceo nemoral, unos estrato arbustiu esclarissat y un estrato arbóreo alto y muy desarrollado. Suelen ser suelos profundos y ricos en nutrientes y agua.

El clima mediterráneo se caracteriza especialmente por un régimen con un déficit hídrico durante la parte cálida de en el año. El clima mediterráneo es un clima con lluvias estacionales, pero su distribución es inversa a la del clima tropical. No llueve al verano. Por otro lado, a los meses de invierno (el verano austral) puede llegar a helar. Las precipitaciones anuales son intermedias entre las de los climas templado y tropical y las del clima subtropical (oscilan entre los 250 y 800 mm generalmente). Así pues, el clima mediterráneo es una mezcla de clima templado con características tropicales, cosa que lo hace enriquecerse de elementos de la flora de ambas latitudes. Tiene un estrato arbustiu y lianoide muy desarrollado, de herencia tropical, que enriquece el bosque y lo hace apretujado y a veces incluso impenetrable. El follaje de los árboles y arbustos se mantiene vivo todo en el año, ahorrando así una excesiva producción de material vegetal, muy costoso de hacer para estar pleno de defensas. Estas defensas pueden ser de tipo físico (hojas esclerofil·les, es decir, duras y resistentes a la deshidratación, aguijones, pilositat...), químico (hojas aromáticas, pudents o venenosas) o biológico (secretant sustancias para alimentar a pequeños insectos depredadores que mantienen libre de plagas a la planta). Son estrategias desconocidas en el mundo templado y que mezclan las del mundo tropical húmedo (hojas perennes) y seco (hojas xeromorfes, espiniscents, aromáticas, atractores de hormigas).

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Localización

Dentro de los climas del mundo el mediterráneo ocupa relativamente muy poca superficie y siempre en el lado occidental de los continentes entre los 30 y 45 grados de latitud al norte y sur del Ecuador, puesto que en la banda oriental las lluvias de verano son muy importantes.

Además de toda la cuenca mediterránea (y áreas cercanas) también tienen clima mediterráneo partos del extremo sur de África, del oeste de Australia, de Chile , de California y Oregón .

Las islas macaronèsiques se consideran plenamente mediterráneas en cuanto al régimen de precipitaciones aunque el régimen de temperaturas ya sea subtropical.

La influencia pluviomètrica mediterránea llega hasta la Afganistán, pero ya dentro de un clima de estepa o subdesèrtic.

El total anual de lluvia oscila entre un mínimo de unos 200 litros (Almería) a ultrapasar los 1000 litros como Génova o Algeciras . En todos los casos la precipitación de verano no es suficiente para cubrir el evapotranspiració de las plantas.

Causas del clima mediterráneo

La localización intermedia entre la zona subtropical y la templada hace que durante el verano las altas presiones dominen y las lluvias o sean ausentes o sólo ocasionales. Al resto de en el año pueden penetrar los frentes de lluvias de la zona templada occidental.

Precipitación

En general las precipitaciones totales aumentan de sur a norte en el hemisferio norte y al inrevès en el sur. También aumentan con la altitud de la estación por ejemplo a la sierra andaluza de Grazalema las lluvias anuales ultrapasan los 2000 litros todo y la carencia de lluvia en verano.

La irregularidad pluviomètrica anual es muy marcada y oscila entre el 20 y el 50% en contraste con los climas oceánicos donde acostumbra a ser inferior al 15%.

Temperaturas

Los inviernos relativamente suaves son también característicos. La clasificación habitual americana considera que la temperatura mediana del mes más frío tiene que ser superior a los 7 °C. En la clasificación agroclimatològica de Papadakis los inviernos mediterráneos se encuentran tienen heladas ligeras que permiten el cultivo de olivos y en los casos de clima más suave los cítricos.

La temperatura mediana de verano se sitúa entre los 20 y 26 °C

En general, la temperatura mediana en las localidades con clima mediterráneo oscila entre los 12 y 18 °C.

Los diferentes ecosistemas mediterráneos

No todas las zonas mediterráneas del mundo son iguales. De hecho, la influencia del océanos y de las borrascas que tienen asociadas condiciona que la lluvia caiga en diferentes épocas de en el año, a pesar de coincida siempre que no sea a los meses más cálidos. Generalmente, los máximos de lluvias suelen ir asociados al solsticio de invierno, que es cuando las borrascas de latitudes frías se acercan hacia el ecuador al retirarse los potentes anticiclons subtropicals.

En cambio, en los lugares alejados de la influencia oceánica, como pasa a la parte occidental de la cuenca mediterránea, las borrascas llegan muy desgastadas y las lluvias invernales están escasas. Entonces, las lluvias más importantes se dan en los equinoccis de primavera y de otoño, ligadas a irrupciones de aire frío en altura. Son lluvias derivadas de masas de aire inestables y no lluvias provocadas por los frentes asociados a las borrascas. Esto hace que la intensidad y la duración de estas lluvias sea muy diferente. Las lluvias frontales son lluvias generalizadas que no acostumbran a ser de gran intensidad, sino más bien suaves y continuadas. En cambio, las lluvias equinocciales suelen ser de una gran violencia, localizadas, y que pueden venir acompañadas de rayos y truenos y granizadas.

Las mediterráneas de ultramar, es decir, la costa de California, la costa de Chile central, las áreas de Sidney y Canberra australianas, y la franja costera sudafricana borde Ciudad del Cabo son el paradigma del primer caso comentado, donde la influencia oceánica da lugar a lluvias concentradas en invierno principalmente. Aun así, Sudáfrica y Australia están influidas por los ciclones tropicales, de forma que en verano pueden producirse algunas precipitaciones.

Muchos de los acontecimientos históricos tan geológicos como climáticos han determinado la distribución y riqueza actual de la flora mediterránea. Cada área de las diferentes mediterráneas del mundo ha tenido su pasado peculiar, pero se puede decir que la evolución de la flora ha sido desde el principio separada en dos grandes áreas: las tierras del hemisferio sur y las tierras del hemisferio norte.

Así, Australia, Sudáfrica y Sudamèrica presentan muchas plantas cercanas, que derivan de una flora pretérita única que poblaba Gondwana. Familias enteras de plantas tienen una repartición eminentemente austral (proteàcies, podocarpàcies, ericàcies, restionàcies, mirtàcies, etc.) con gran diversidad de géneros y de especies que de cada continente son endémicos. Esto es así debido de al relativo aislamiento que han sufrido estas tierras un golpe separadas hace tantos millones de años (sólo roto por algunos fenómenos migratorios transoceánicos y por la conexió ahora hace 5 millones de años de las dos Amèriques), hecho que ha promovido una fuerte especiación y ancianitat de la flora (un ejemplo de esto podría darse con la repartición de los géneros de coníferas, donde reencontramos el representantes más antiguos como Podocarpus, Araucaria, Welwitshia, Fitzroya o Larix americano en áreas australes, y los más nueces como Pinus, Abies, Picea, Larix en áreas boreales). También es bastante sintomático que la familia de plantas en flor o angiospermas más arcaica esté confinada al hemisferio sur (winteràcies).

En cambio, Norte-amèrica, Europa y Asia son profundamente diferentes. De hecho, las cosas que tienen en común son más dirigidas a la ausencia que a la presencia grupos afines (carecen familias tropicales y australes). Asia concentra los representantes más arcaicos de la flora boreal (siguiendo el ejemplo puesto de las coníferas, géneros paleoendèmics como Ginkgo, Ephedra, Cryptomeria, Metasequoia, etc.). También es el centro de máxima diversidad de muchos géneros y familias repartidos por el hemisferio norte como Fagus, Cupressus, Taxus, Magnolia (que por otro lado es la familia de angiospermas más primitiva del hemisferio norte). De hecho, se piensa que Asia ha sido uno de los principales puntos de especiación de la flora boreal, y donde el efecto de las últimas glaciaciones ha sido más atenuado.

Norteamérica y Europa han tenido una historia reciente que ha marcado profundamente la vegetación actual. La flora terciaria, esponerosament selvàtica, sucumbió a las glaciaciones, dejando a los elementos más septentrionales de la flora, adaptados al frío y la nieve. Pero a pesar de todo, a pesar de que se puede decir que la dureza y tenacidad del mal tiempo fue equiparable en ambos continentes, la suerte que sufrieron sus plantas fue discordant.


Norteamérica, debido de al movimiento horizontal de sus placas tectónicas, tiene una orogenia en sentido vertical, que va siguiendo el meridiano de la tierra. Esto permitió el desplazamiento latitudinal de su flora en áreas refugio que se encontraban además o menos levantada, y preservó de la extinción numerosas especies.

Europa, debido de al movimiento vertical de sus placas tectónicas, tiene una orogenia en sentido horizontal, que va siguiendo el paralelo de la tierra. Esto interrumpió el desplazamiento latitudinal de su flora, aislándola en lugares minúsculos relictuals (donde las glaciaciones no tenían tanto efecto por razones microclimàtiques), dando lugar a la extinción de numerosas especies.
Un ejemplo de la consecuencia final de todo esto es que exista casi el doble de especies de los géneros Quercus y Pinus a la pequeña área californiana mediterránea (de unos 150 000 km2) que en toda Europa (de unos 6 000 000 km2), donde se mezclan climas tanto varios como el mediterráneo, templado, o boreal.

Adaptaciones morfológicas y fisiológicas de las plantas mediterráneas

El clima mediterráneo presenta unas restricciones cusades para la vida durante la época de verano. La carencia de precipitaciones conjuntamente con las elevadas temperaturas producen unas condiciones de gran demanda de agua para las plantas.

El potencial de evaporación que presenta la atmósfera es muy elevado. Cualquier planta que no tuviera ningún mecanismo para parar el agua que comptenen los vasos conductores de la planta provenientes de las raíces enseguida quedaría chupetón y desecada. Es por eso que todas las plantas, no sólo las mediterráneas, tienen unas compuertas que se abren y cierran denominadas estomas, y que se encuentran en todas las hojas. Son las bocas por donde la planta transpira, fotosintetiza de día, y respira por la noche (por carencia de luz).

Estas compuertas en el caso de las plantas de nuestro clima, están muy muy reguladas, y protegidas de un excesivo calor y desecación por pelos y criptas (cavernas) que las ponen al raser. Esto hace que durante las horas más cálidas y los días más secos, los estomas estén cerrados, y así eviten excesivas pérdidas de agua que podrían dejar sin ella a hojas y raíces.

El agua se importante por que no se pierdan las paredes vegetales de la hoja, las plantas han desarrollado más estrategias. Por un lado, han fortalecido e impermeabilizado las hojas con un tejido muy resistentes llamado esclerénquima, que imposibilita la partida de agua que no sea por los estomas. Es por eso que las hojas con este tipo de adaptación se denominan hojas esclerofil·les. Por otro lado, para evitar un excesivo calentamiento del tejido vegetal en las horas que la planta no transpira (hay que pensar que cuando se transpira hay una pérdida limpia de energía calorífica y esto redunda en una refrigeración activa de la hoja), la hoja reduce su superficie absoluta y también reduce la relación que tiene con el volumen de la hoja (relación superficie/volumen que tiene su óptimo en las formas esféricas o bien cilíndricas). Esto hace que las hojas de la planta sean pequeñas y allanadas o bien largas y cilindriques (o bien recorbades como el romero).
Otra adaptación en exceso de temperatura es el recubrimiento por una densa capa de pelos blancos y llanosos que aíslan a la planta de las temperaturas extremas y reflejan los rayos solares, evitando así el máximo el aborció de calor.

Una adaptación extrema que tienen las plantas de climas áridos es la suculència. Este es un fenómeno que presentan muchas familias diferentes de plantas crasses (cactàcies, agavàcies, crassulàcies, asclepiadàcies, bromeliàcies, liliàcies, etc.). Todas ellas tienen la característica de presentar un grande reservori de agua que engruixeix tallos y hojas, volviéndolas al tacto tobes y turgents.

Este almacén de agua proporciona a la planta una relativa autosuficiencia y la previene de largas épocas de sequía. Además, estas separan en el tiempo las dos fases de la fotosíntesis (captación de CO2 y captación de luz). Esto se las permite poder tener cerrados los estomas de día (no hay que tenerlos abiertos por qué capten luz las clorofilas) y abrirlos por la noche para almacenar elCO 2 que el día siguiente servirá para poder cumplir la fotosíntesis. La ventaja de abrir los estomas por la noche es que la temperatura es más fría y pertant la demanda de transpiración disminuye, evitando así pérdidas excesivas de agua.

Ved también


Los principales tipos de climas.
Clima polar | Clima desértico | Clima templado | Clima mediterráneo | Clima continental | Clima tropical | Clima ecuatorial
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