| Santa Maria de Urgell | |
| Vista desde el parque del Cadí. | |
| Documentación | |
|---|---|
| Tipo | Catedral |
| Comienzo | 1116 |
| Acabamiento | 1182 - fino siglo XII |
| Localización | la Seu d'Urgell |
| Estilo | Románico |
| Vistas | |
La catedral de la Seu d'Urgell, llamada Catedral de Santa Maria de Urgell o Catedral de Urgell, es una catedral que se encuentra en la ciudad de la Seu d'Urgell (Alt Urgell), suyo del Obispado de Urgell. Este templo es el principal de la diócesis y está dedicado en Santa Maria. Actualmente es la única catedral románica de Cataluña puesto que la Sede Vieja de Lleida, otro templo catedralici románico, dejó de ser la catedral del Obispado de Lleida. La Catedral de Urgell es considerada un ejemplar único dentro del románico catalán por sus características italianitzants, altamente visibles en la ornamenta de la fachada.[1]
El templo data del siglo XII y está presidido por la Virgen María de Urgell, patrona de la ciudad. Esta talla policromada del siglo XIII, situada dentro del absidiola del altar mayor, es de estilo románico y fue restaurada el 1922. A menudo es llamada Virgen María de Andorra porque según la tradición había sido escondida en Andorra durante la invasión sarracena.[2]
Hay que mencionar que la ciudad donde se encuentra la catedral diez su nombre actual a ser la sede del Obispado de Urgell y acoger la catedral. Esta es la tercera catedral construida a la diócesis y la segunda erigida al mismo emplazamiento, a pesar de que la primera de las tres ya fue erigida a la plana[2] donde alrededor nació un nuevo barrio denominado en latín vicus Sedas Urgelli, es decir barrio de la Seu d'Urgell, entendiendo suyo como cátedra o trono de un obispo que ejerce una jurisdicción, iglesia catedral y capital de una diócesis.[3]
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La cristianización de la ciudad romana se atribuida a un discípulo de Santo Jaume , pero no se sabe del cierto cuando se va eregir un obispado a la zona. Se cree que el obispado fue erigido entre en el año 516, fecha del concilio de Tarragona donde no consta ningún obispo de Urgell, y el 527, cuando ya hay ud. En aquella época la ciudad de Urgell se encontraba al cerro. Como otras ciudades cayó bajo el dominio musulmán y cuando tuvo lugar la retirada del ejército de Abd al-Malik la ciudad y la primitiva iglesia episcopal fueron destruidas. Este hecho, junto con el heretgia adpocionista del obispo Fèlix de Urgell provocaron el traslado de la sede episcopal a otra zona de la población.[3]
En el valle se ubicó la catedral y el vicus Urgelli. La catedral de Santa Maria del Vicus fue consagrada el 839, según un documento que todavía se conserva al archivo episcopal, andamio en tiempo de Carlemany que el obispo Sisebut consagró, el 839 en presencia del conde Sunifred Y de Urgell y Cerdaña .[1] El Obispado de Urgell vivió una época de mucho poder, basado en permutas de bienes con el conde Borrell II de Barcelona y Urgell . Este poder se manifestó en las construcciones del obispo Santo Ermengol (1010-1035): la nueva catedral al lugar del actual, la iglesia de Sant Pere y Santo Andreu, la iglesia de Santo Miquel y los puentes de piedra sobre el Segre y la Valira (al Puente de Bar Viejo y a Congost de Tresponts). Obras que fueron financiadas con el oro musulmán de la conquista del bajo Urgell.[3]
Posiblemente la construcción de esta catedral se debe de a que el anterior hizo pequeña por encabir el feligreses, puesto que la población aumentaba por todas partes durante el siglo X.[4] La nueva catedral de Santo Ermengol, además del altar dedicado en Santa Maria, tuvo cinco altares más: de Santo Esteve , del Santo Sepulcre, de Santo Justo , de Santo Jaume y de Santo Ermengol, este último dedicado al obispo que al poco de su muerte el 1035 ya era venerado como santo.[1]
La villa de la llanura creció y se vio favorecida por la existencia de un mercado semanal, mencionado el 1029, y una feria conocida el 1048, manifestando así la importancia del núcleo tanto a la comarca como en las rutas internacionales del comercio. De esta prosperidad económica rae la construcción de una tercera catedral, el actual inciada por el obispo Santo Ot de Urgell (1095-1122) e inacabada por las luchas entre el obispado y el vizconde de Castellbó y el Conde de Foix, que eran protectores del heretgia albigense. La Seu d'Urgell sufrió un asedio y después saquea el 1195.[3]
Durante el saqueo la actual catedral tuvo un importante papel puesto que es una verdadera fortaleza y fue la gran defensa del pueblo y los clérigos. A pesar de que le carece un buen recinto amurallado, el arco de Santa Maria demuestra que las puertas deberían de estar muy fortificadas.[3]
La actual catedral se empezó fruto de la prosperidad de la época. Las obras empezaron con el obispo Santo Ot, entre los años 1116 y 1122 , con la muerte de Ot el 1122 las obras avanzaron lentamente y no fue hasta la llegada del obispo Arnau de Prexens (1167-1195) que la construcción recibió un impulso decisivo. A en el año 1175 se hacéis una contrata con Ramon Llambard, por la cual este se compromete en un plazo de 7 años a cerrar las vueltas, levantar los campanarios una hilada por encima de ellas y acabar el cimbori.[1] Se cree que este tal Llambard podría ser de origen italiano y de aquí se podría desprender la influencia del arte románico que desde el norte de Italia se extendió por el sur de Francia y por los condados de la Cataluña Vieja.[4]
Llambard habría cumplido básicamente el encargo en el año 1182, se había levantado el airòs campanario de la fachada principal.[4] A partir de aquí no se sabe como siguieron las obras, con sólo que a finales del siglo XII las obras se interrumpieron debido a la disminución de recursos económicos provocados por las guerras y el saqueo de la Sede a manso de las tropas de Arnau de Castellbò y Ramon Roger de Foix (1195-96). Más tarde las obras no continuaron y algunas partes restaron inacabadas hasta las restauraciones que las revistieron de piedra, entre los años 1955 y 1974 .
A la catedral se hicieron añadidos ornamentales que se suprimieron, devolviéndola a la apariencia exterior original durante la reforma iniciada por el obispo Joan Benlloch el 1918.[1] Se recuperó la fachada septentrional de la plaza de los Olmos y Josep Puig y Cadafalch suprimió la ornamentación neoclásica del interior, hecho de tiza durante el siglo XVIII. Todo el conjunto catedralici fue declarado monumento historicoartístic el 1931.[4]
El núcleo episcopal de Urgell está formado por la Catedral de Santa Maria, el claustro de la catedral que conecta con la iglesia de Santo Miquel , también denominada de Sant Pere, y el Museo Diocesano de Urgell a la antigua iglesia de la Piedad y la antigua Casa del Decanato. Detrás del conjunto catedralici se encuentra el Palacio Episcopal.[5] En el año 1931 el conjunto catedralici fue declarado monumento histórico-artístico.[6]
La catedral es una basílica de tres naves cortadas por un transepte que sobresale por los lados. A los extremos se inician dos torres poderores que quedan truncadas, si se hubieran construido se avendrían con las dos torres de la fachada y el cimbori que tampoco está acabado.
Los muros son compactos de bloques de piedra granítica quadrejada y que dan una apariencia a la construcción de fortaleza. Esta apariencia también se percibe a la fachada a pesar de que es más expresiva. La nave central se prolonga a través del transepte hasta la apertura del ábside, cubierta con vuelta de cañón seguido tendido sobre los arcos formers mediante una cornisa soportada por ménsulas que llevan testas esculpidas. El transepte da lugar a una cúpula nervada que se hincha sobre el tramo rectangular de intersección sobre una cornisa sostenida por ménsulas.
Las naves laterales quedan mucho más bajas que la central puesto que están cubiertas con vueltas de creueria. Los pilares divisorios de las naves, cuatro por cada banda, arrancan de una base de cruz griega uno de los brazos de la cual eleva verso la nave central los arcos totales que dan las arcadas de refuerzo a la vuelta de cañón; los otros dos originan las arcadas de comunicación de la nave central con las colaterales, y el último forma el arco toral que subdivide estas en varios tramos en conjunción con los arcos formers para originar la creueria. Estas se elevan desde los ángulos sobre una columna reducida a un cuarto de círculo, alojada en los rincones del pilar cruciforme, que, así, queda afectado en una base de plan octogonal.
La cobertura de la iglesia fue concebida con un sistema mixto de vueltas de cañón a la nave central y al transepte, y de vueltas de creueria a las naves laterales, que ya había sido adoptado en Cardona el 1040 y que se generalizó en el siglo XII.[7]
La catedral de arte románico tiene características italianitzants, visibles en la ornamenta de la fachada, coronada por un esbelto campanaret con dos pisos de ventanas geminadas, y en la galería que recorre la parte superior del transsepte y el exterior del ábside.
Es una basílica de tres naves, con un crucero extraordinariamente largo, dotado de una cúpula y cinco ábsides, de los cuales sólo el correspondiente a la nave central, con su graciosa absidiola inscrita dentro del grueso del muro de cierre y presidida por la imagen de Santa Maria, sobresale al exterior.
El grueso y la solidez de los muros, las dos torres que enmarcan la fachada y las otras dos, de grandes proporciones, situadas a los extremos del crucero, permiten de suponer que los constructores no excluyeron la posibilidad de una eventual utilización del edificio, aparte su destino sacra, como lugar de refugio y de defensa en caso de ataque o de envaïment de la ciudad, lo cual, de hecho, se aconteció en más de una ocasión.
Nada ha permanecido, en cambio, de la sillería gótica del corazón, obrado en la primera mitad del siglo XV, ni del retablo, con aplicaciones de plata, del 1350, ni tampoco del que lo sustituyó, el 1631, de madera policromada, inspirado en el que había a la Catedral de Barcelona. El actual altar mayor fue construido el 1962, prescindiendo del ahora del s XI, de mármol blanco y de factura parecida a otras ares catalanas de la misma época, reencontrada unos cuántos años antes y que hoy resta expuesta en la vecina iglesia de Santo Miquel.
La fachada principal da a oeste, en la calle de Santa Maria, puesto que el templo como era costumbre está orientado de levante a ponente. Esta tiene suntuosidad en la ornamentación que contrasta con el resto de fachadas que son más simples. Los sillares son de granito probablemente extraídos del río Valira.
A diferencia del resto de puertas que dan acceso a las naves de la catedral, esta es muy trabajada y el modelo se repetirá en tres otros portales del templo. Tiene dos columnas por banda, con capiteles, bases y unas arcadas de fuste redondo. A los laterales y arco exteriores ha incrustado los "panecillos" románicos o "huevos" símbolo de la vida y la resurrección , y pequeños rostros humanos.
A los cuatro ángulos del portal se puede encontrar figuras en relieve, como leones, un hombre desnudo estirado. Más arriba se extiende un friso esculturat dónde son representados, en actitudes violentas, èssers humanos, lobos, ovejas, leones, caballos, reptiles y otros monstruos. La rica simbología del románico es aquí incipiente y austera. Los monstruos están, pero darán , vencidos, a la Salvación, la puerta de la cual franquean.
La fachada se coronada por un campanario que se encontraba oculto hasta en el año 1950 puesto que se encontraba en el interior de la torre del reloj. El campanario tiene unas finas columnas y arcos, abiertos a la luz que dan aire de esveltesa.[8] Es un campanario de torre de dos pisos, al piso inferior hay dos ventanas geminadas de medio punto a cada lado, mientras que al superior podemos encontrar tres y está coronada con almenas.[9]
El portal norte da a lo amplía plaza de los Olmos, también dicha del Ayuntamiento o de la Catedral. La pared hace de contrafuerte, levantada por encima de la vuelta de la nave lateral. Se encuentran numerosas aspilleras en el lugar de las torres y a la parte alta, cosa que habla de la función defensiva que a menudo tuvo que realizar.
Al tejado hay una cornisa simple y cada treinta centímetros hay ménsulas muy conservadas, la mayoría esculpidas con rostros de homres y animales. El portal se encontraba tapado hasta el 1967 debido a la iglesia que desde el siglo XIX tapaba el ancho espacio hoy ocupado por césped. Alrededor de la puerta hay dos columnas, capiteles con motivos zoomòrfics y vegetales.[10]
El portal sur da al claustro y supone la más sumptuosa y rica de las cinco puertas. A pesar de que la estructura es parecida al resto, en esta hay una mayor profusión de formas. Está formado por dos columnas por banda con capiteles vegetales y zoomòrfics. Las aristas incorporan una columnata con un arco, ornades con capets y huevos, que da una sensación exuberante al pórtico, más bajo y ancho pero más solemne. A cada lado hay unas piedras trabajadas, que serían los rasaments de los arcos de un porche o galilea, que no se ha conservado.[11]
Además de la torre del campanario que se encuentra encima de la fachada principal, la catedral tiene dos torres más, la torre de Santo Salvador al norte y la de Santo Justo que le es gemela. La torre de Santo Salvador tiene una base de muro semicircular que se mete bajo la torre por el lado del jardín y es un vestigio de la primitiva catedral del obispo Sisebut de en el año 839 o de la de Santo Ermengol del 1040.
Ambos torres son cuadradas, de piedra color dorado, massises y poderosas que dan sensación de fortaleza. Tienen profundas arcuacions llombardes a la parte alta y con ménsulas esculpidas. El acabamiento en línea raída hace pensar que la obra puede ser inacabada.[12]
El exterior del ábside se puede ver desde la calle de Ramon Llambart, antes tenía a la derecha una antigua sacristía del vino que lo escondía en parte. A la parte superior del cimbori se puede encontrar el espadanya.
A la parte baja del ábside hay una ventanilla que da luz a la absidiola interior de Santa Maria y más a montón hay tres más que iluminan el presbiterio. Las ventanas están llavorades y tienen columnas y capiteles ornats con motivos florales.
Más arriba se puede ver la girola al estilo de los mejores modelos italianos y tiene quince arcadas con columnas geminadas. Los capiteles tienen motivos florales y las arcadas arcuacions llombardes recolades sobre caras humanas.[13]
El interior de la catedral es oscuro, puesto que el románico prefería la penumbra.[14]
En cuanto a las pinturas murales, datadas del siglo XIII, no se ha conservado ninguno en los emplazamientos originales, y todas fueran arranques al poco de ser descubiertas, cosa que hace problemática la identificación del origen en muchos casos. Destaca la pintural mural que se encontraban a la capilla de Santa Caterina, fragmentada en tres partes al ser arrancada a principios del siglo XX. Los fragmentos se encuentran al Museo Episcopal de Vic desde el 1933; la segunda propiedad de una fundación suiza llamada Abegg-Stiftung; y la tercera adquirida el 2008 por el MNAC a una entidad bancaria. Esta obra fue pintada entre 1242 y 1255 para decorar la capilla de la catedral, a mediados de siglo XVII quedó detrás de un retablo barroco y que al al poco de ser descubierta a principios de siglo XX fue arrancada y vendida en el mercado internacional.[15]
Santa Caterina es imagen del triunfo del dogma católico sobre los cátaros y las pinturas tratan el conflicto anticàtar en tiempo del obispo de Urgell Ponç de Vilamur (1230-1257), un momento de transición estilística entre el románico y el gótico.[15]
El llamado Ábside de la Seu d'Urgell data del segundo cuarto de siglo XII y se encontraba al ábside central de la iglesia de SantoMiquel , las cuatro figuras centrales del semicilindre son Andreu, Pere, Maria y Joan.[16]
También se tiene que mencionar el frontal de altar de los Apóstoles, también denominado de la Seu d'Urgell, que también se encuentra al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y que proviene de una iglesia indeterminada del Obispado de Urgell. El frontal es una pintura al temple sobre madera que data de la primera mitad del siglo XII y la Maiestas Dominio queda inscrita en una doble màndorla frecuente en modelos de raíz carolingia. aparecen a ambos bandas los apóstoles en composición triangular.[17]
El claustro se encuentra situado al lado meridional de la catedral. Afecta un plan ligeramente rectangular, casi cuadrado, y consta de una sola hilera de columnas en cada galería acabada por pilares a los ángulos, la anchura de cada ala es de unos 4 metros y la cubierta es de madera bien motllurada.[6] Las arcadas tienen los voravius redondeados y se alojan bajo arquivoltas con cantos escociats decorados con bolas que arrancan de las impostas.[18]
El claustro no es la galilea que se construyó entre 1083 y 1119 frente a la catedral[18], fue construido posteriormente a la catedral a pesar de que estaba previsto sólo construir un porche ante la puerta lateral. Se cree que no se muy posterior si es tiene en cuenta la continuitat de trabajo escultórico que hace evidente la presencia de los mismos obradores. A principios del siglo XIII[6] y desde el 1245 son constantes las sepulturas dentro de su recinto, cosa que hace suponer que fue acabado poco antes de esta fecha.
Parte del claustro se derrocó en el año 1603, concretamente la galería oriental y se sustituyó por grandes ares de piedra, formando unas grandes arcadas de estilo neoclásico. El resto se tenía que renovar el 1781 siguiendo el mismo modelo, pero finalmente no se llevó a cabo.
El claustro se de una armonía total[6] y forma un conjunto simple que es mueve dentro un patio recogido y ancho en el cual las galerías adquieren esveltesa y majestad por las excelentes proporciones de los elementos que las integran. Los múltiples arcos reponen cadascún sobre una sola columna, y estas, por su base, sobre un muro sólido y simple de 66 cm de estatura por 60 de anchura. Los arcos entre columna y columna son muy trabajados, con panecillos y molduras diversas.[6] Son todas iguales las bases sobre las cuales se elevan las columnas cilíndricas, entre las cuales se intercalan solamente tres vases de sección octogonal. Las impostas son de motlluratge liso y raramente van decoradas.[19]
Hay cincuenta capiteles a los arcos del claustro. Están esculpidos con grande rusticitat debido a la resistencia de la piedra granítica. Tienen una total ausencia de motivos evangélicos e historiados, y hay unidad artística comparado con el resto de decoración de la catedral de Urgell,[6] los picapedreros roselloneses que intervinieron en la obra también dejaron su rastro al claustro desaparecido del monasterio de Santo Sadurní de Tavèrnoles, próximo en la Seu d'Urgell en Anserall, y que se conservan al Maricel de Sitges .
Veintitrés capiteles son puramente ornamentales, y los veintisiete restantes son figurados. Cada uno de ellos tiene una composición cuidadosísima, a base de combinaciones de los varios motivos vegetales, zoomòrfics y de figuras humanas, evitando toda representación històrico-evangélica,[6] cómo si la obra hubiera sido dejada a la iniciativa de los escultores según los modelos ornamentales que ellos tenían a mano.
Los capiteles figurados sólo hay un que recorre el tema de los grifos y de las arpías y dos al de las águilas. La fauna preferida es la de los leones, que se prodigan a las esculturas de la fachada y aparte de los capiteles de la iglesia. Leones aislados o afrontados o reducidos a las testas que emergen de entre follajes; leones simétricos entre personajes, mordisqueando las rodillas de figuras humanas sentadas o tragando sus testas.
La temática más característica es la que responde a las figuraciones de personajes arrupits, vestidos o nudo, que, si bien derivan del hombre que abraza los tallos de los follajes, se hacen independientes de estos y elevan los brazos a la manera del atlants, o bien dejan reponer las manos sobre las rodillas y se transforman en simios ridículos o en diablos alats. En otros ejemplares, los personajes sólo sacan el torso sobre un friso inferior de hojas en las cuales etintolen las manos, a pesar de que también las levantan o se las ponen a la cintura. En medio de parecida diversidad, se intercala la intromisión de una figura femenina anuda que el escultor ha representado girada de espaldas y con la testa mirando atrás, abrazo al volumen del capitel o con la testa engorjada al volumen del capitel o con la testa engorjada a la borca de un león. Excepcionalmente, comparte un capitel que representa unos músicos sonando un instrumento de cuerda.[19]
La iglesia de Santo Miquel, a veces denominada por el antiguo nombre, San Pedro, es una iglesia de silueta mordenca con un campanario pincha y tres bellos ábsides.[13]
La importancia de la capilla musical se ve reflejada por el importante número de maestros de capilla que tuvo y por la importancia de quienes formaron parte. La catedral, entre otras muchas glorias históricas, puede vanagloriar-se de haber tenido como maestro de capilla durante muchos años a uno de los mejores músicos de todo el Renacimiento catalán: Joan Brudieu (1520-1591).[20] Personaje que da nombre al paseo central de la población y al Festival Internacional de Música Joan Brudieu.
A principios del siglo XVII, nos encontramos en primer lugar Marciano Albareda, natural de Vic . Fue maestro de capilla desde el 8 de enero del 1622 al 24 de julio del 1626. Después se trasladó a la Sede de Barcelona. Lo sustituyó Joan Arañés, que fue maestro desde el 1627 al 1635. Otro maestro importante fue Pau Marqués, que desarrolló su tarea del 1655 al 1676. Sólo conocemos [21] de en Marqués que fue uno destacado polifonista. Lo sustituyó Josep Pujolar, que fue maestro del 1677 al 1691. De aquí hasta en el año 1697 se han perdido las actas y se desconoce quién fue maestro.[22]
A la darreria del siglo XVII, en el año 1698, regentaba la capilla de música de la Sede el maestro y organista Isidre Serrada. El 15 de julio del 1699 Serrada se jubila, pero continúa en el cargo de organista. Le toma el turno Jaume Forcada el 1700, sin oposiciones, por los informes favorables de Felip Olivelles -maestro de capilla del Palacio de la Condesa de Barcelona - y de los canónigos Joseph Asprer -ardiaca de Andorra- y Joseph Llupia.[23]
Los años 1707 y 1708 , la plaza quedó vacante. Gabriel Argany fue el maestro entonces hasta el 1712. Argany vendía de la Sede de Lleida, donde también había sido maestro de capilla. Lo sucede Josep Forto hasta el 1718. A continuación fue maestro Francesc Andreu hasta el 1748. A mediados de siglo lo fue Mauricio Espona, natural de Manresa y también proveniente de la sede de Lleida. En el año 1780 encontramos Jaume Balius. El 1791 había Bru Pagueras.
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