Las Casas de los Canónigos son un conjunto de edificios de Barcelona , adyacentes a la Catedral y al Palau de la Generalitat, a los cuales se accede por las calles del Obispo (núm. 4-8), de la Piedad (núm. 2-6) y del Paraíso (núm. 7). Originariamente del siglo XIV, han sido muy transformadas con el paso de los años; el aspecto que presentan actualmente es debido a la obra de restauración llevada a cabo durante la década de 1920 por Joan Rubió y Bellver, uno de los elementos que contribuyó a dar carácter al llamado Barrio Gótico barcelonés.
El edificio de la calle del Obispo es la residencia oficial del Presidente de la Generalitat de Cataluña.
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El conjunto residencial de las Casas de los Canónigos aparece en el siglo XIV, cuando los canónigos de la sede abandonan la clausura y se instalan en esta isla de casas. En un principio, se trataba de casas de dos o tres pisos alrededor de un patio abierto, donde había la escalera que llevaba a la planta noble del edificio. A la planta baja podía haber arcadas donde se instalaban talleres y tiendas.
El paso del tiempo modificó ostensiblemente los edificios góticos, hasta que durante los años 1921-1929 el arquitecto Joan Rubió y Bellver llevó a cabo una reforma radical, que fue continuada por Jeroni Martorell. Esta obra de reconstrucción borró la estructura tipológica de las antiguas casas, un hecho muy polémico en su momento. En el año 1921 se rehizo el edificio de la esquina de las calles del Obispo y de la Piedad, al cual se añadió una fachada esgrafiada de aire barroquitzant, con damas campesinas, jarrones y ornamentos arquitectónicos. De 1923 a 1928 se construyó el puente neogótico flamígero de la calle del Obispo, que une estos edificios con el Palau de la Generalitat. A partir del 1924 se amplió una de las casas de la plazoleta que hace la calle de la Piedad detrás la catedral, donde había instalado el FAD, para mejorar las dependencias. De todo resultó un conjunto heterogéneo de edificios con aspecto de grandes palacios góticos, con escaleras solemnes y patios interiores,[1] pero con coletillas de tipos historicista plateresco y barroco que desvirtúan el origen.
Francesc Macià, primer presidente de la Generalitat recuperada después de la abolición de las instituciones catalanas a raíz del Decreto de Nueva Planta, elige el edificio de la calle del Obispo como residencia oficial, donde morirá el 25 de diciembre de 1933 . Su sucesor Lluís Companys continúa la tradición hasta su partença hacia el exilio, al final de la guerra civil, el enero de 1939 . Con el retorno de la democracia, el hasta entonces presidente de la Generalitat al exilio, Josep Tarradellas, ocupará la residencia desde el 1977 hasta las Elecciones en el Parlamento de Cataluña de 1980 . El sucesor en el cargo, Jordi Pujol, primer presidente electo del nuevo periodo democrático, decidió rehusar de utilizar la Casa de los Canónigos como residencia privada, igual cómo han hecho los presidentes que lo han ido sucediendo hasta ahora, con lo cual el edificio ostenta tan sólo funciones de representación.
(y)