Carmina Ordóñez (Sevilla, 2 de mayo de 1955 - Madrid, 23 de julio de 2004 ) fue una de las reinas de la prensa del corazón española. Apodada la divina por su más conocida frase: "Estoy divinamente" (estoy divinamente).
Era hija del matador de bueyes Antonio Ordoñez. Se casó con el Paquirri con quién tuvo dos hijos, y más tarde tuvo otro hijo de otro matrimonio. Conocida por su adicción a las drogas y las numerosas relaciones sentimentales que mantuvo, era protagonista habitual de reportajes en la prensa del corazón, y colaboradora en varios programas de televisión de la misma temática. Se confesava católica, particularmente devota de la Madre de Diez de Rocío, a la cual iba en romería todos los años convirtiéndose en el centro de atención, y también admiradora del toreo. Murió de sobredosis a la bañera de su domicilio en Madrid.