La calima es una leve opacidad del aire, debida a partículas de polvo provenientes de regiones secas, o partículas de sal , secas y tan pequeñas que no se pueden sentir al tacto ni ver a simple vista, pero que dan al aire un aspecto fumós característico. La calima extiende un velo uniforme sobre el paisaje y empaña la coloración. Visto sobre un fondo oscuro, este velo tiene un tono blavós ("los horizontes azules"), pero sobre un fondo claro (p. ej., nubes al horizonte, montañas nevadas, el Solo ) su tonalidad es de un amarillo sucio o rojo-amarillento; esto la diferencia de la neblina, que es grisácea, aunque la intensidad de las dos puede ser la misma.