Ardaric fue rey de los gèpids durante el siglo V. Según Jordanas, era uno de los seguidores más fervientes de Atila, que "lo apreciaba por encima de todos los otros generales". A pesar de que se se lo destacaban la lealtad y la sabiduría, Aldaric se levantó en revuelta contra los hijos de Atila después de su muerte, y los derrotó a la Batalla de Nedao acabando así con la supremacía de los huns en Europa.