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| Localización | |||||
| Municipio del Montsià | |||||
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| Sido • Autonomía • Provincia • Ámbito funcional • Comarca • Partido judicial | España Cataluña Tarragona Tierras del Ebro Montsià Amposta | ||||
| Gentilicio | Ampostí, ampostina | ||||
| Superficie | 138,30 km² | ||||
| Altitud | 8 m | ||||
| Población (2009[1]) • Densidad | 21.240 hab. 153,58 hab/km² | ||||
| Coordenadas | (y) | ||||
| Organización Entidades de población | 5 | ||||
| Código territorial | 43014
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| Hermanamiento | Saint-Jean-de-la-Ruelle (Francia) | ||||
Amposta es una ciudad del sur del Principado de Cataluña y capital de la comarca del Montsià.
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La ciudad está situada al margen derecho del ríe Ebro, al límite entre la plataforma continental y el delta del Ebro; de hecho, la parte situada más al este de la ciudad se encuentra construida sobre humedales. El término municipal, el más grande de la comarca del Montsià, limita al norte con lo ríe Ebro, al este con Sant Jaume d'Enveja y con el mar Mediterráneo, al sur también con el mar y con el de Sant Carles de la Ràpita y al oeste con los de Freginals , Masdenverge y Tortosa .
Dentro del término están incluidos los núcleos de Balada y Poblenou del Delta y las urbanizaciones del Eucalipto y Favaret.
| Entidad de población | Hab. (2007) |
|---|---|
| Amposta | 19.805 |
| Balada | 8 |
| Eucalipto, el | 97 |
| Favaret | 122 |
| Poblenou del Delta, lo | 165 |
| Font: Municat | |
Hay abundantes indicios arqueológicos, entre los cuales un poblado ibérico con siete silos de grano a la zona del castillo, otro a la zona del plan de Empúries y una necrópolis en la Orihuela, que documentan la presencia ibérica al término municipal. Existe la teoría apoyada por historiadores como Esteve, Schulten y Bosch de que Amposta se asienta sobre la antigua ciudad de Ibera, ciudad más importante del territorio de los Ilercavons.
En una terraza sobre el río, al casco antiguo de Amposta, se probable que los romanos establecieran un punto de vigilancia, puesto que el nombre Amposta derivaría del latín ab posta o amni imposita, que significa 'puesta sobre el río'. Los romanos también se establecieron en una villa al lado del cerro de la torre de la Carrova.
Durante la época musulmana, al parecer los árabes establecieron una importante fortificación de vigilancia del río, sobre el antiguo poblado ibérico.
Las primeras noticias que poseemos de Amposta datan del 1098, antes de que el lugar fuera conquistado. Este año, el conde de Barcelona Ramon Berenguer III pactó con su primo, el conde Artau II de Pallars, que le cedería en feudo el lugar de Amposta a cambio de su ayuda en la conquista de estas tierras. Artau tenía que construir un castillo que guardara la entrada del Ebro. A la vez, Ramon Berenguer III concedió al monasterio de Sant Cugat del Vallès la iglesia de Amposta y la villa de la Ràpita. No obstante, entre el 1095 y el 1097, Ramon Berenguer III fracasa en el intento de apoderarse de Amposta.[2]
En el año 1149 (el 1150 según el calendario actual), Ramon Berenguer IV, hijo del anterior, hizo la donación del castillo de Amposta y su término a la orden de San Juan de Jerusalén, como recompensa por su ayuda en la conquista de la zona. Estos convertirán la castellania de Amposta en el centro de sus posesiones a la Corona de Aragón. El castellano de Amposta será a la vegada el representante del gran maestro de la orden hospitaler a la Corona de Aragón y ante el rey.
El rey Pere lo Grande, el 1280, fiel a su política de recuperar los lugares clave del país, concedió a los hospitalers los castillos y villas de Onda (País Valenciano) y Gallur (Aragón), a cambio del castillo y la villa de Amposta, que entregaban los hospitalers. El que restó del antiguo pedido hospitalera de Amposta fue integrado al pedido de Ulldecona y en el futuro los hospitalers sólo conservaron alguna propiedad en Amposta. El que sí que perduró fue el título de castellano de Amposta, cargo que tenía como dotación especial la antigua batllia de Miravet, que había sido de los templers y que el 1317 pasó a los hospitalers.
Pocos días después de que el rey Pere lo Grande hubiera adquirido el dominio del castillo y de la villa de Amposta, el 30 de diciembre de 1280, encargó a su lugarteniente de la vegueria de Tarragona que pregonara un llamamiento de pobladores en Amposta, prometiéndolos heredados y franquezas. Precisando esta oferta, a la cabeza de dos años y desde Puerto Fangós, el mismo monarca, Pere II, otorgó una carta de poblamiento a un grupo específico de pobladores, ordenando su vida jurídica según los Usatges de Barcelona. Esta carta y otras concesiones que hizo Pere lo Grande fueron confirmadas el 1286 por Alfons lo Liberal. La carta de poblamiento de Amposta permaneció como ordenación básica de su vida ciudadana, y junto con otros privilegios fue ratificada por Jaume II el 1321.[2]
El 1461 empieza la guerra civil catalana. Amposta toma partido por el hijo del rey Joan II de Aragón, Carles de Viana, y por este motivo el castillo es puesto a asedio el 2 de octubre de 1465 , y no fue hasta ocho meses después, el 21 de junio de 1466 , que el castillo no fue capturado por las tropas reales, comandadas por el futuro rey Ferran el Católico. Como consecuencia de la destrucción del castillo, Amposta desaparece como punto estratégico militar.
Los tiempos siguientes fueran difíciles para Amposta. Se reprodujeron en el siglo XVI los ataques de los piratas barbarescs y otomanos. Derrocado el castillo, la villa restaba indefensa y muy expuesta a los nuevos ataques de los piratas. Por eso y para evitar que la ”villa no.s despueblo ni vingue a maior ruÿna de la que a presente está” el lugarteniente general de Cataluña autorizó el 1541 la creación de un impuesto —un undécimo— sobre los frutos de la tierra, sobre el ganado y sobre la sal durante doce años, para construir murallas de defensa, que no llegaron a realizarse.
Durante la segunda mitad del siglo XVI continuaron las disputas, que ya venían desde el siglo XIII, con las autoridades de Tortosa entorno a ciertas obligaciones a las cuales, según estas autoridades, estaban sometidos los ampostins.
A lo largo del siglo XVII fueran dictadas dos veces, el 1628 y el 1683, ordinacions o establecimientos por los prohombres y lugarteniente del alcalde de Tortosa para intentar regular la vida interna de Amposta en materias administrativas y en las penales relacionadas con la propiedad. Al final del siglo los problemas financieros de la villa persistían; inmersa en una fase de profunda decadencia económica, los representantes de Amposta adoptaron drásticas medidas para resolver el endeudamiento en que se había incurrido con la presa de capitales de particulares (los censals) y se preocupaban de cobrar las contribuciones que debían algunos propietarios.[2]
A comienzos del siglo XVIII los conflictos se produjeron con los procuradores y lligallers de Tortosa en el tema de la posesión y administración de los lligallos que aseguraban el paso de los rebaños a los pastos y abeuradors, y que eran una fuente de ingresos.[2]
De la segunda mitad del siglo XVIII datan varios proyectos de construcción de un canal de navegación y las realizaciones de Carles III en este sector al decenio de los años setenta tuvieron beneficiosas repercusiones demográficas y económicas para Amposta. Durante el siglo XIX Amposta vio acontecerse una serie de transformaciones de carácter económico que repercutieron enormemente en el desarrollo demográfico y urbano de la villa. Durante el siglo XIX empieza el crecimiento urbano y demográfico de la ciudad. El 1860 se acuerda empezar a cultivar la zona deltaica y plantar cultivos de arroz. Amposta también contaba con varias industrias como molinos de aceite y de arroz y de construcción aprovechando las materias primeras del delta como la sosa y la caña .
El proceso desamortitzador se dejó sentir muy sensiblemente en Amposta, puesto que muchos de los páramos fueron alienados en la primera etapa, la de Mendizábal, mientras que los terrenos de la derecha del Ebro ocupados por las salinas salieron a subasta en la segunda etapa, la de Pascual Madoz. Así, terrenos aprovechables para la agricultura pasaron a manso de particulares y se iniciaba de este modo una profunda transformación de la propiedad. Las guerras carlines ocasionaron conflictos y penurias y Amposta tuvo que rehacer a menudo sus murallas o construir nuevas fortificaciones.
A principios del siglo XX, con el delta sanejat y dedicado al cultivo del arroz, Amposta contaba con unos 4.000 habitantes. La villa política de Amposta se polarizó entorno a dos grandes grupos políticos, el monárquico, que dirigía Juan Palau Miralles los integrantes del cual eran denominados popularmente palauistes, y el republicano, que dirigía Joan Alfred Escrivà y Prades En el año 1906 llega a la alcaldía Joan Palau. Gracias a él Amposta obtiene el título de ciudad de acuerdo con un Real decreto firmado por el rey Alfons XIII[3] y el crecimiento de la ciudad se empieza a intensificar: construcción del puente colgante, de las escuelas públicas y de la red de agua, de electricidad y de alumbrado. Además, Amposta será escogida capital del Montsià, con la implantación de las comarcas por la Generalitat republicana.
El crecimiento de la ciudad sólo fue parado por la guerra civil, que afectó duramente Amposta, especialmente durante la batalla del Ebro (verano del 1938), cuando el frente se estabilizó en esta parte del río. La población tuvo que ser evacuada. Los bombardeos de la aviación fueron frecuentes y como consecuencia más importante que tuvo sobre la ciudad fue la destrucción el día 10 de Marzo de 1938 del puente colgante por la aviación italiana al servicio del ejército nacional. El día 18 de Abril de 1938 la ciudad es ocupada por el ejército nacional, comandado por el general García Valiño.
De acá el final de la guerra, la ciudad continuó con su crecimiento hasta llegar a nuestros días habiendo superado los 20.000 habitantes y habiendo sido reconocido su peso al territorio con la ubicación de varias delegaciones de la Generalitat de la futura vegueria del Ebro.
El principal sector de la economía de la población era hasta hace poco la agricultura, sobre todo el cultivo del arroz y los regadíos y actividades relacionadas con estas como la maquinaria.
Actualmente la economía se encuentra más diversificada, el sector agrícola continúa existiendo, pero la pérdida de la rentabilidad y la mecanización del campo han hecho reducir el número de personas ocupadas. La Cámara Arrossera del Montsià es una de las cooperativas más granos de España y la más grande de Cataluña , es además también una de las principales empresas de la ciudad.
La industria ha pasado a ocupar un lugar más importante en la economía. La industria tradicional era la de los talleres de maquinaria, la industria papelera y la alimentaria pero en los últimos años estos sectores se han desarrollado enormemente y apart han aparecido nuevas industrias como la del mueble, la del metal y la construcción.
El sector terciario está muy desarrollado, y la ciudad es un centro importante de servicios no sólo para el Montsià, sino que abraza otras poblaciones de fuera de la comarca. Tiene los servicios propios de una capital de comarca y ninguno de partido judicial, algunas delegaciones de la Generalitat y apart es centro comercial y tiene un creciente sector turístico relacionado con el Delta, el parque natural y la costa.
Edificios religiosos:
Museos:
Casas modernistas:
Amposta se distingue para tener un gran número de sociedades culturales y cívicas, pero destacan las sociedades musicales La Lira Ampostina (del 1916) y La Sociedad Musical Unión Filarmónica (del 1917), conocidas por La Lira y La Filha respectivamente. Ambas tienen bandas de gran nivel, escuelas de música, y unas suyos sociales que organizan continuamente actos abiertos a la población; las dos, también, han recibido la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña.
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| 1497-1553: fgansos; 1717-1981: población de hecho; 1990- : población de derecho (más info.) | ||||||||||||||||||
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