Oliba (Besalú, 971 - Santo Miquel de Cuixà, el Conflent, 30 de octubre del 1046), conde de Berga y Ripoll (998-1002), obispo de Vic (1018-1046) y abad de Santa Maria de Ripoll y Santo Miquel de Cuixà (1008-1046). Además, fundó el monasterio de Montserrat y restauró las ciudades de Manresa y Cardona .
Oliba fue una de las figuras con más influencia y relevancia de su tiempo, en la gestación de la cultura catalana y un grande impulsor del arte románico.
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Tercer hijo del conde Oliba Cabreta de Cerdaña y Besalú y de su mujer Ermengarda y por lo tanto bisnieto del conde de Barcelona Guifré el Pilós. Tuvo tres hermanos grandes, Bernat Tallaferro de Besalú, Guifré II de Cerdaña y Adelaida, así como un hermano pequeño, Berenguer (posteriormente obispo de Elna). Tuvo también una hermanastra, de nombre Ingilberga.
En el año 971 nace en Besalú el tercer hijo del conde Oliba Cabreta, en el seno de la familia más prominente de la Cataluña del siglo X, la cual ostentaba la hegemonía de los condados de Urgell, Cerdaña, Besalú, Osona, Manresa y Girona.
En el año 988 el conde Oliba Cabreta toma los hábitos y se retira en Montecasino con Santo Romuald, al cual conoció en Cuixà.
Oliba pasó a ejercer, junto con sus hermanos y su madre, las funciones condales sobre la totalidad del patrimonio familiar. Así mientras su hermano Bernat heredaba Besalú y Guifré el de Cerdaña , Oliba recibió los de Berga y Ripoll .
Entre los años 988 y 1002 , Oliba fue conde de Berga y Ripoll, si bien estuvo asociado a su hermano Guifré los años 993-994 sobre los dominios de la Cerdaña, el Conflent y el Capcir.
El agosto de 1002 , cuánto contaba 31 años, renunció en los condados, cediendo el condado de Ripoll a su hermano Bernat y el de Berga a Guifré, e ingresó a la orden benedictina al monasterio de Ripoll.
En el año 1008, después de la muerte del abad Seniofré, Oliba fue escogido abad. Poco meses después, aquel mismo año, fue escogido abad del Monasterio de Santo Miquel de Cuixà. Oliba inicia una serie de acciones para promover una disciplina más austera en sus monasterios.
La fama del abad hizo que en el año siguiente, 1009, también lo nombraran abad de Santo Martí del Canigó y otros monasterios acogieran su estilo de gobierno, como los monasterios de Sant Feliu de Guíxols y el de Santo Sadurní de Tavèrnoles.
Oliba dedica mucho de sus esfuerzos a defender los bienes y derechos de las iglesias a su cargo de los ataques señoriales. En el año 1011 tuvo audiencia al Vaticano y obtuvo del papa Sergi IV un segit de bulas para sus monasterios. Estas bulas papales tenían un poder importante: el Papa, representando de Dios en la tierra, afirmaba que los monasterios y las tierras de su propiedad quedaban bajo la protección de Sant Pere del Vaticano y una agresión contra el monasterio era una agresión contra la autoridad del Papa.
La Cataluña de finales del siglo X, al ser zona fronteriza entre el islam y la cristiandad aconteció un importante núcleo cultural, el acceso directo a la ciencia árabe y el importante prestigio que acumulaban los scriptoria de los monasterios catalanes colocaron la cultura catalana como adalid en Europa.
De entre todos, el scriptorium catalán más importante fue lo de Ripoll. El papa Silvestre II introdujo en Europa la numeración árabe y el concepto de cero, así como el astrolabi gracias a los conocimientos adquiridos en Ripoll. La biblioteca de Ripoll fue, en la época de Oliba, el cual llega a triplicar el número de volúmenes bajo su mandato, junto con la de Bobbio , una de las más importantes de toda la cristiandad.
Bajo el mandato de Oliba el monasterio sufrió grandes modificaciones arquitectónicas. Oliva hacéis construir un deambulatori alrededor del presbiterio con tres absidioles, hacéis levantar un cimbori sobre el altar mayor y edificó la cripta de la Natividad; la capilla de la Trinidad y los dos campanarios llombards (de los cuales tan sólo se conserva un).
El monasterio de Santo Martí fue fundado por el hermano de Oliba, el conde Gifré II de Cerdaña-Conflent. Gifré tomó una vieja iglesia al regazo del Canigó y la convirtió en un cenobio importante. En el año 1009 ya había acontecido basílica y su comunidad era formada por monjes procedentes de Cuixà, hecho que convirtió a Oliba en abad de la comunidad hasta el 1014 en que la comunidad ya tuvo bastante monjes para nombrar un abad de entre ellos.
A finales de 1017 , con la intervención decisiva de la condesa Ermessenda de Carcasona, de la cual Oliba restó como buen amigo y consejero, fue nombrado obispo auxiliar de Vic . A la muerte del obispo Borrell de Osona en el año siguiente, 1018, Oliba se nombrado obispo.
Una de las primeras acciones que llevó a cabo como obispo fue apoyar a su hermano Bernat Tallaferro en la expulsión del cenobio del convento de Sant Joan de les Abadesses. El monasterio, fundado por Guifré el Pelós cien años antes, era uno de los monasterios femeninos más importantes de la época. Bernat acusó la abadesa Ingelbrega, hermanastra de él y Oliba, y el resto de monjas de tener una conducta deshonesta. Bernat, con Oliba y un grupo de prohombres presentó el caso al Papa Benet VIII el cual decretó la expulsión de las monjas del cenobio y ordenó que en el monasterio se instalaran monjes, nombrando abate el hijo de Bernat, Guifré. La intención de Bernat de crear el Obispado de Besalú fue seguramente el motivo último de esta acusación contra las monjas de San Juan. Finalmente en el año 1017 Bernat consiguió que se formara el Obispado de Besalú, con todo la vida de dicho obispado fue efímera, puesto que desapareció a la cabeza de tres años, el 1020, a la muerte del mismo Bernat, el cual murió ahogado en las aguas del río Roine.
Al poco del episodio de Sant Joan de les Abadesses, Oliba fue reclamado como mitjancer por la condesa Ermessenda, viuda de Ramon Borrell, verso un alodio de Ullastret que reclamaba para si el conde Hug Y de Empúries. Hug trajo a juicio a la condesa. Los jueces fallaron en favor de Ermessenda, confirmando la propiedad del alodio a esta. Meses mas tarde Hug ocupó militarmente Ullastret y Oliba fue vuelto a llamar para ejercer de mitjancer en este conflicto. Finalmente la condesa de Barcelona se quedó la propiedad del alodio.
Oliba impulsó la construcción de la nueva sede del obispado de Osona, la catedral de Sant Pere. La sede construida por Oliba fue derrocada para acoger una nueva sede de estilo neoclásico al siglo XVIII. Afortunadamente se conservaron los dos elementos más importante de la antigua sede: El campanario, de estilo románico llombard de 46 metros de altura, y la cripta, situada bajo el ábside principal, de planta semicircular y dividida en tres naves sostenidas por columnas con capiteles de estilo califal.
En el año 1025 Oliba fundó el monasterio de Montserrat junto a la existente iglesia, de Santa Maria (siglo IX). Hasta en el año 1409 el monasterio de Montserrat dependió de Ripoll.
Para poder fundar el monasterio Oliba tuvo que luchar para conseguir recuperar la titularidad de la montaña. Año atrás la Cuenta Sunyer, hijo de Guifré el Pelós, había cedido la montaña y las iglesias al abad Cesari, el fundador de la iglesia de Santa Cecília. Mediante una bula, obtenida por Oliba, por el papa Sergi, el 1011, donde se afirmaba que la montaña era propiedad del monasterio de Ripoll, Oliba procuró recuperarla. Con todo las cuentas de Barcelona no atendieron sus peticiones.
En el año 1022 Oliba, ya como obispo, volvió a reclamar a la corte condal de Barcelona la propiedad de la montaña. El 29 de junio Ermessenda y Berenguer Ramon Y acudieron en Ripoll para confirmar personalmente la propiedad del monasterio de Ripoll sobre la montaña. Oliba envió varios monjes de Ripoll hacia Santa Maria de Montserrat con la orden de formar un cenobio directamente dependiente de Ripoll. Así la fundación de la abadía de Montserrat se sitúa en el año 1025.
En el año 1003 Manresa queda destruida y lo sus habitantes hechos prisioneros por tropas sarracenas comandadas por Abd-al-Malik. La ciudad restó en escombros durante años. Mientras los condes catalanes impulsaban la construcción de castillos defensivos a lo largo de la línea del Llobregat, Oliba también participó activamente en la construcción de castillos defensivos a la frontera de su obispado, desde Calaf hasta Queralt.
En el año 1020, Oliba se implica personalmente en la reconstrucción de Manresa. Junto con los condes de Barcelona y otros nobles, viajó a la ciudad y confirmó por escrito la dotación y el patrimonio de la ciudad.
Un año antes Oliba participó en un proceso parecido en Cardona. Oliba instigó al Vizconde de Osona Bermon que restaurara la canónica de Santo Vicenç.
La formación del nuevo sistema feudal, se dejó sentir con fuerza en Cataluña. A partir de la década de 1020-1030 las disputas entre nobles se intensifican. Los nobles actuaban arbitrariamente dentro de sus territorios y la situación de rapinya y expolio de los nobles sobre los labradores, el cuals pasaron de ser hombres libres a siervos , y contra la iglesia y sus posesiones trajo a Oliba a plantear una estrategia con la intención de limitar las luchas feudales.
Oliba intervino numerosas veces como mediador entre las disputas de los nobles, procurando la concordia entre los contendientes. Así, además del, ya mencionat, conflicto entre Hug de Empúries y Ermessenda, también interviene en los conflictos entre Hug Y de Empúries y Gausfred II de Rosselló (1018 ?); Entre Ermessenda y Berenguer Ramon Y (1021), posteriormente a la proclamación de la Paz y la Tregua de Dios, también interviene como mediador entre la propia Ermessenda y su nieto Ramon Berenguer Y (1040) y entre este y el vizconde Udalard de Barcelona y, el hermano de este, el obispo Guislabert de Barcelona el 1044.
Toda esta acción pacificadora se concreta en el establecimiento de la Paz y la Tregua de Dios. En el año 1022 Oliba, acompañado por el obispo Berenguer de Gurb, propone la tregua de Dios en un sínodo celebrado a Elna . La propuesta se proclamada por Oliba en el año 1027 y ratificada en una asamblea que tuvo lugar a Toluges .
La paz de Dios establecía el derecho de refugio que la iglesia ofrecía dentro del templo y a las sagreres. La tregua de Dios prohibía las acciones bélicas durante un tiempo determinado. Inicialmente la tregua de Dios se iniciaba sábado el anochecer hasta el final de domingo. La paz y la tregua de Dios fueron ampliándose en diferentes sínodos como los de Vic de 1030 y 1033, en este último, presidido por Oliba, se extendió la prohibición de las acciones bélicas de jueves hasta domingo, y la protección amparaba los labradores y sus domicilios, bajo pena de excomunión.
Lo abate obispo Oliba muere en el año 1046, a los setenta y cinco años, en Cuixà. Su muerte fue muy sentida y generalizada. Los monjes de Ripoll elaboraron una encíclica que dio la vuelta a media Europa. En respuesta, al menos noventa y dos cenobios enviaron su sentimiento de pésame, una gran respuesta por parte de comunidades que no lo conocían, pero tenían noticias de su obra.
| « | Teníamos y lo hemos perdido, un obispo y un abad de benaventurada memoria, padre de toda la patria, domo Oliba, deseable de faz y de nombre, la dulce afabilidad del cual y la cariñosa paternidad de tal manera con él aglutinaron nuestras almas, que más caro nos era que nuestra misma vida y, después de Dios, no había cosa que a sueño afecte nos fuera preferida. Este, pues, para empezar desde sueño origen, en nobilíssim cuna fue nato y en sangre gloriosa por sos mayores fue engendrado. Él desde su más tierna minyonia erudito de letras divinals, por derecho hereditario obtuvo el principado de su patria, gloriosíssimament lo rigió y encara la ornà con la gloria mundanal escadussera y con la ganancia de muchísimas honras. Pero, tocado del divinal Espíritu, renunció a las obras del siglo y, siendo encara muy joven, militó bajo el imperio del abad, según la regla del padre santo Benet, en el monasterio de la gloriosa Virgen Maria (Ripoll). Mientras tanto, pasando, casi a un mismo tiempo, los dos abades de los dichos cenobios (Ripoll y Cuixà), por aclamación de todos los hermanos, jatsia que repugnara, recibió la doble cura y regimiento. Una vuelta que fue elegido, hacia de todos se muestra ecuánime y de palabra enseñó las obras de la vida santa y con el ejemplo la mostró. Amplificó así mismo el estamento de las iglesias con la doctrina de la sabiduría, y con la admirable estructura de los edificios y con la gloria de variados ornamentos conquistó para ellas gran honra. Y cuando murió el obispo de la región (Ausona), por avenencia de clérigos y de los barones de toda la bisbalia, y por elección magnífica de los príncipes, y por ordinació cuitosíssima de varios prelados, fue sublimado a la cátedra pontificia. Nada aflojó el rigor de la primera continencia, más bien a sos súbditos dio ejemplo de humildad y de paciencia y de toda buena obra. Él, finalmente, como de buenas costumbres fuera poderosamente apetecido y por el afecto de una caridad exímia fuera a todo el mundo amable, prevenido de enfermedad en este cenobio del glorioso arcángel santo Miquel (Cuixà) y llegado a la suprema darreria, comanà al señor la ramada a él confiada. Y de este modo, a presencia de muchos miserablemente desconhortats y en plant corfosos, a los tres días de las calendes de noviembre, en día jueves, cuando ya tumbaba la hora nona, emigró de esta presente vida; y con su muerte a nosotros nos dejó plant inenarrable y llanto bien amargós. | » |
| —Encíclica mortuoria elaborada por la comunidad de monjes de Ripoll | ||
Bajo su dirección los, ya de por si importantes, monasterios catalanes vivirían un reavivada en sus escuelas. En sus constantes viajes, Oliba se hacéis con los servicios de diferentes artistas y gramáticos que pone al servicio de sus obras y escuelas.
Ripoll triplicó los volúmenes de su biblioteca, importándolos de diferentes orígenes, como por ejemplo: las fundes del Ebro, Fleury o Pavia, entre otros. reunió un grupo ilustre de literatos cómo: Segoí, Arnau, Gualter, el monje Oliba, Joan de Montserrat o Garcies de Cuixà, entre otros. En Vic, bajo la dirección de Ermemir Quintilà se transcribieron códices magníficos.
Escritor ocasional de estilo pulcre y sensible, a Oliba se le conocen cuatro sermones panegíricos, nuevo poemas y epitafios en verso, dos encícliques mortuorias y ocho cartas. Compuso textos de liturgia romana para completar su compilación de los sacramentaris de Vic y de Ripoll y dejó escrita una Memoria a sus sucesores en la cual los daba consejos para el gobierno de los Monasterios.
Oliba fue un constructor febril, como lo demuestra la larga lista de de iglesias que consagró personalmente: la Pinya (en Ridaura), Santo Pau de Pino (Conflent, 1022), Santo Martí de Ogassa (1024), Santo Bartomeu del castillo de Llaers (1025), la Tossa de Montbui, Tous y el Saió (1035), el Catllar (sobre Ripoll, 1039), Santa Eulàlia de Riuprimer (1041), Santo Miquel del castillo de la Roqueta (1043), Estiula y Planés (1046). Asistió endemés a la de Sant Pere de Rodes (1022), Santo Andreu de la Vuela (1038), a la de la sede de Girona (1038) así como a las de las dos suyas basílicas de Ripoll (1032) y de Vic (1038). Intervino en el endegament de la sede de Manresa (1020) y en la construcción de la parte nueva de Santo Martí del Canigó (1026), la Portella (1035), Casserres (1039) y Cardona (1040) y empezó Sant Miquel de Fluvià (1045).
El románico catalán le debe de la introducción de diferentes novedades constructivas: las vueltas de cañón y la cúpula, las arcuacions llombardes (presentes en la Portella, la Tossa de Montbui y Cardona), los grandes campanarios (de Vic, Ripoll, Cuixà, Fluvià, Casserres y probablemente en el Canigó), las criptas (de Cuixà, Cardona y quizás Olius), las cinco naves capçanes del crucero a imitación de Sant Pere del Vaticano primitivo (en Vic y en Ripoll), la cripta y la capilla redonda encima del Pesebre de Cuixà y el elegante baldaquino-propiciatori del altar mayor de la misma basílica (1045).
| Precedido por: Oliba I | Conde de Berga 998–1003 | Sucedido por: Guifré I |
| Conde de Ripoll 998–1003 | Sucedido por: Bernat I |