El abad (del arameu abba, que significa "padre" en relación con la paternidad de Jesucristo ) es el título con que se designa el maestro de la vida espiritual de una abadía. En las comunidades femeninas la superiora recibe el nombre de abadesa.
Desde los inicios del monaquisme primitivo, se trataba de un calificativo de respeto hacia un monje. Posteriormente, de acá el siglo V, con la aplicación generalizada de la Regla de Santo Benet se configuró como una institución jurídica eclesiástica, de carácter vitalicio normalmente, en que se pedía la ordenación sacerdotal del abad. De acá entonces, el abad es la persona que tiene la principal responsabilidad dentro de una comunidad religiosa o de una colegiata. Lleva insignias que representan su primacía abacial, como por ejemplo la cruz pectoral, el báculo, el anillo, o la mitra (un abad mitrat era un abad que usaba insignias pontificals).[1]
También reciben este título de manera honorífica los previste elegidos para presidir un consejo catedralici.
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